domingo, 29 de junio de 2008

Mira a Miranda

Siempre pensé que Charlotte era mi favorita, pero Sergio Paz abrió mis ojos y me hizo comprender que la verdadera heroína es Miranda:

La suma de todas las mujeres 
Por Sergio Paz

Todas las mujeres quieren ser Carries (o Samanthas), pero tarde o temprano se dan cuenta de que mucho mejor es ser Mirandas. Por eso me gusta. No pierdes el tiempo con ella. Desde un principio sabes que Miranda será Miranda a los 40, a los 70. Seguro que por eso el casting para ella resultó tan bien. Miranda tenía que ser colorina y de ojos verdes. O sea debía, ser tan gatúbela como rara y misteriosa.  Si juntáramos a varias féminas y les preguntáramos con qué características de las chicas se sientes identificadas, la mayoría marcaría lo que hace que Miranda sea tan deliciosamente Miranda: cínica, conservadora, ambiciosa, segura de sí misma. Amante no del amor, sino de la familia. Repasemos "Sex and the City". ¿Quién evolucionó más en la serie? Pues Miranda. Ella no sólo fue la primera que compró departamento, tuvo novio y luego un hijo, sino también la que más rápido pasó de la tardía adolescencia a la desequilibrada adultez. Para Miranda, por ejemplo, la moda nunca fue seguir las últimas tendencias, sino, ir bien vestida al trabajo. ¿Vieron alguna vez una chuchería en el departamento de Miranda? Cuento aparte es su profesión. Abogada. Es cosa de hacer la lista: las sicólogas aburren, las doctoras dan miedo, las profesoras agotan. Las abogadas, en cambio, siempre están listas para litigar. Con una abogada nunca terminarán en llanto o histeria desatada. A lo más una separación. Y aquí ya entramos derechamente en el terreno Steve, el novio de Miranda. Él sabe que detrás de la armadura de Miranda hay una mujer dulce que sólo quiere amor. Además, me gusta Miranda porque se parece a mi mujer. Pesada pero dulce, neurótica pero contenida. Seamos sinceros. ¿De qué se trata "Sex and the City"?. Pues de cómo las mujeres se transforman en Miranda. 

Completamente de acuerdo con el Sr. Paz.


viernes, 20 de junio de 2008

Súper 8

Después de reírme a mandíbula batiente con una conversación múltiple de messenger, en la cual molestábamos sin contemplación alguna (típico de TEP) a un amigo por su curiosa relación con la mítica y clásica golosina llamada Súper 8, partí al negocio más cercano y compré un par de dulces. El asunto es que llegué a mi casa y repetí el ritual que por años me ha acompañado en la ingesta del delicioso Súper 8.

Como es común saco de su envoltorio a la barra cubierta de chocolate. Y ahí es donde comienza la manía. Cuidadosamente capturo la primera capa del Súper 8 y la retiro hasta lograr ver la mísera cantidad de crema que trae. Sin embargo, omito tal preocupación y sigo detenidamente desprendiendo al dulce de sus casi 5 capas que lo componen hasta dejarlo reducido en una delgada línea de golosina cubierta de chocolate. Y ahí murió.

Paso a paso:














































lunes, 16 de junio de 2008

Antes y después...

Por fin encontré el contenido ideal para revivir este abandonado blog:











Como pueden ver a estos gringos locos no se les ocurrió una mejor idea que agarrar fotografías antiguas y tratar de captar una de similares características pero después de varios años. Y el resultado era ese.

Así que más rato me pondré a revisar las fotos antiguas y veré cual puedo reproducir.

Visiten el sitio acá.

viernes, 18 de abril de 2008

Concentración de viernes

Hoy es viernes. Desde el martes me atacó un fucking resfriado que me ha tenido con fiebre, con una maldita tos de perro San Bernardo, congestionado (y no de tráfico) y estornudando sin la mínima posibilidad de taparme la boca. Por lo general salgo a carretear aunque sea un día a la semana entre lunes/martes/miércoles/jueves para no perder el ritmo digo yo. La enfermedad me ha impedido seguir la rutina. Hoy es viernes y me siento mucho mejor -si se resfrían consuman Gripasam, una pastillas cada ocho horas, y flor de remedio- pero tampoco saldré.

Habían full panoramas, entre los que destacan la soledad en la casa de ella, la azotea donde están C-A-V- K más prendidos que el grupo flama, carretes al mil por ciento y el siempre mal ponderado L&L. Pero no. Me quedé leyendo frente al pc, viendo "Blood in, blood out" (que la tengo que ver al menos una vez por mes), escuchando rap de Los Angeles y tratando de recordar algunos pasajes de mi anterior vida de chicano. Porque si no lo saben yo me re-encarné en lo que soy ahora, ya que antes fui un chicano. Otro dato: K en su vida pasada fue puerto riqueño que vivió en Chicago.

Continúando con mi noche de viernes, también hay que recalcar que comí tallarines, siempre los carbohidratos son necesarios antes de correr. Porque la principal razón por la que me quedé en casa fue que mañana tengo que ir a competir en una sana corrida familiar. Son miseros 5 kilómetros pero ante mi enfermedad pueden resultar todo un escollo. Espero cronometrar por lo menos 20 minutos con 35.5 segundos. O sea la mitad de lo que marqué en la Maratón 2008 de Santiago.

Ahora puse la alarma del celular, 08:30 horas, y dejé en silencio el teléfono porque como es costumbre pueden llamar más rato los cabros. Mañana tempranito a sudar la gota gorda.

PD: Cabe destacar que el sacrificio de dejar de beber durante dos semanas antes de la maratón de Santiago valieron la pena -aunque no se puede olvidar el entrenamiento diario-, porque en los 10 kilómetros marqué 41 minutos con 31 segundos. Entre los 6.500 competidores llegué en la posición 141 y dentro de mi categoría, varones entre 20 y 39 años, mi lugar fue el 68. Muy bien.
Ahora el 21 de septiembre me espera Buenos Aires para correr los 21 kilómetros de la maratón bonaerense y si todo sale bien a fin de año a España, también a correr.

lunes, 14 de abril de 2008

Hombre árbol

Esta noticia apareció en Terra.

Leer acá.

Ver las fotos.

Entonces ... podríamos decir que el hombre se podó.

Razones por las cuales todos me dicen que soy flojo:

Cuando mis viejos de iban de vacaciones y yo me quedaba solo en la casa. Es decir, un hombre soltero independiente que tiene que apelar a sus conocimientos domésticos para sobrevivir, lamentablemente no lo hacía.

* Para no desarmar la cama y tener que hacerla de nuevo, dormía en sacos de dormir en el piso de mi pieza. Claro, habían excepciones cuando alguna chiquilla requería colchoncitos. Pero aún así, mancillabamos el honor de la cama de mis padres.

* La misma situación anterior pero en el sentido de comida. A veces cuando mis papás iban al supermercado para abastecerme de mercadería les pedía que me trajeran platos y cubiertos de plásticos para no tener que lavar la loza y botar tales implementos.

* Cuando no me traían utensilios desechables sólo acumulaba la loza por días y esperaba que alguna señorita con aires de Elvira viniera a mi casa y lavara los platos.

* En el momento en que no tenía ganas de "cocinar" -entre comillas porque sólo se hacer papas fritas, completos, pizzas y comida que metes al microhondas para esperar dos minutos, leáse pastas preparadas, arroz mágico que viene en un sobre, sopas para uno y todo eso-, apelaba a las visitas express a las casas de mis amigos a la hora de almuerzo. Así las mamás de mis amigos me preguntaban: "¿Almorzaste?". "No tía", respondía. A veces era tan barsa que me quedaba hasta a tomar once.

* Cuando ya había visitado las casas de todos mis amigos y les conocía la mano a todas sus mamás -Ejalé-, tengo que gastar plata e intoxicarme en ass, completos, pizzas, o cualquier tipo de comidad chatarra.

Flojo por la vida

* Uso el pelo largo o me rapo al cero sólo para no peinarme. Eso cansa. Cuando me rapo al cero alguien me corta el pelo asi que minimízo esfuerzos.

* Me gusta moler la comida así no gasto energías en masticar.

* No me gusta guardar la ropa en el closet y prefiero dejarla tirada en mi pieza. Así no pierdo tiempo en pensar dónde dejé las pilchas. Ya que sé que están tiradas en algún lugar de mi sucucho.

* No abrocho mis zapatillas, asi no me tengo que agachar para desaborcharmelas.

* No uso reloj porque eso implica sacarlo y ponerlo en la muñeca izquierda todos los días. Para eso existe el celular y puedes ver la hora.

* Cuando tomo té o café y le agrego endulzante en gotas trato de hacerlo en forma circular. De esta manera, me ahorro la paja que significa revolver el té o el café con una cuchara.

* Si bebo un trago y veo que hay bombillas, obviamente saco una y tomo con pajita. Así no se me cansa tanto el brazo por llevar el vaso a mi boca.

* Me gusta fumar marihuana en pipa, ya que si lo hago en papelillos hay que armar el pito. A eso se suma que me quedan como el chico. Esto último no es de flojo es de weón. (Aunque el otro día un amigo me decía que para no quedar en verguenza frente a los amigos cuando eramos chicos practicaba con oregano en su casa).

Creo que podría seguir y seguir enumerando razones, pero como soy flojo me da paja. Adiós.

lunes, 10 de marzo de 2008

Marzo

Llegó marzo. El mes del año más atemorizante que imprime nuestro país. No me explico por qué todos se pusieron de acuerdo en tirar todo para el tercer mes. Que volver de las vacaciones, que entrar al colegio, que las patentes, que la universidad, que buscar pega, y muchos qué más.

Para mi es un marzo muy diferente. Por primera vez en casi 20 años que no entro a estudiar. Que marzo no significa una vuelta a los cuadernos y los lapices. Demasiado raro. Ahora marzo significó una vuelta al trabajo. Una pega que en realidad no me hace feliz, pero que me salva por la plata y las condiciones de trabajo. Ahora a fines de marzo replantearé o replantearán mi estadía en mi actual casa laboral.

También decidí no inscribir mi tesis este año. La motivación por mi hacer el registro se mantiene más fuerte que nunca, pero para hacer algo que pretendo sea galardonado hay que tomarse su tiempo y no hacerlo a la ligera. De todas formas, este año se comenzará a trabajar de manera independiente.

Y para empezar el año sobre otros pies me compré una moto. Sí. Ahora soy un moto ratón y salgo de lunes a lunes con el Negro Piñera, Coco Legrand, el Bigotón de American Chopper con lo que formamos un cuarteto del terror. En cualquier momento me compro la chaqueta y los pantalones de cuero, las botas de vaquero con piel de cocodrilo y dejo mi bigote mucho más frondoso.

Así empieza marzo.

PD: Me dio paja buscar fotos.

sábado, 23 de febrero de 2008

La Cultura Entretenida

Remítanse a leer este texto en voz alta emulando el estilo de National Geographic o de cualquier programa con frases del tipo: "El macho alfa mira con deseo a la hembra del grupo". Gracias.

Una historia que podría transformarse en un documental de la cultura entretenida.

Nanook es un esquimal que vive en el Polo Norte. Cuando tiene hambre prepara su arco y flecha y se dispone a cazar focas. Lamentablemente, a veces se topa con leones marinos que no quieren transformarse en su cena. Por ellos defienden con uñas y dientes su vida. Pero Nanook no puede fallarles a sus hijos que esperan con hambre dentro del iglú familiar. Con el pesar de sus retoños el esquimal pierde la batalla ante el animal de casi 300 kilos de peso. Sin embargo, pasa al Líder más cercano a su hogar a comprar la carne de foca para su descendencia. Mientras sus hijos en casa consumen ñoko con tal de paliar el hambre. Nanook llega a su casa iglú y ve a su señora teniendo relaciones sexuales con un explorador sueco que recorría el sector. La misma mujer les había pasado dinero a los niños para que se drogaran. Nanook no soporta dicho espectáculo y se suicida. Así termina la historia de Nanook.

Chun Fli es originario de Laos. Un pequeño país cercano a Camboya. La familia de nuestro protagonista es un tanto disfuncional. Problemas amorosos desencadenaron el caos. Lo que obligó a Chun Fli a trabajar en las cosechas de arroz. Allí conoció a Chun Li -Sí, se llaman muy parecidos- y se enamoró de inmediato. Lo que no sabía Chun Fli es que Chun Li era la dama de compañía de los trabajadores del arroz. Por ello le extrañó que su nuevo amor le cobrara con dos sacos de arroz el primer encuentro sexual entre ambos. Obviamente Chun Fli le pagó porque pensaba que así funcionaba la cosa. Ahora su mayor motivación para secarse bajo el sol en los cultivos de arroz era conseguir los dos sacos para hacer el amor con Chun Li. Pero recibió una noticia que lo marcaría de por vida. Chau Fan, compañero de trabajo de Chun Fli, le comentó que Chun Li había contraído el mal del Sida. Chun Fli no lo podía creer y se sumergió en una profunda depresión. Como no tenía en que gastar sus sacos de arroz un día se comió toda su reserva. Murió intoxicado en arroz. Así termina la historia de Chun Fli.

Faltaría Motombo y Hassan.

lunes, 11 de febrero de 2008

Casi Diego, casi muero

Me atropellaron. Entonces podríamos decir que estoy atropellado. Nunca me habían atropellado, salvo una vez que Pelaes -mi papá- pasó la rueda del auto por sobre mi pie. Pero fuera de eso era un transeúnte con suerte. Hasta que vi venir el auto blanco encima de mi.

Domingo por la noche. Por lo general salgo a correr en las mañanas, ya que me despierto con energía y aprovecho más el día. Pero como es común de los fines de semana, el trote se desplaza a las noches debido a que en la hora matutina sigo borracho.

Ayer me puse los audífonos y me dispuse a correr los 60 minutos de mi plan de entrenamiento. Mi rutina me llevó por el mismo camino que sigo casi todos los días, ya que conozco las calles, los agujeros, las veredas malas, los perros que se transformaron en mis amigos, etc. Sin embargo, esa confianza en la ruta me jugó una mala pasada.

Parece que el destino quería que muriera escuchando buena música. Violadores del Verso en mis oídos sonaba cuando ocurrió el accidente. Una pequeña calle que daba con Nonato Coo casi se convierte en el lugar de la animita de Zonoro. Como es costumbre crucé tranquilo, puesto que yo tenía la preferencia, pero esta vez algo cambió radicalmente mis planes.

De un momento a otro veo un auto blanco que se aproxima raudo a mis piernas que comenzaban a frenar. El parachoques a centímetros de mi cuerpo y lo primero que atino es a saltar encima del capó del auto. Menos mal que el conductor venía frenando y con la detención del vehículo no me caí del capó.

Luego del susto, mio y del conductor, me bajé de encima de auto y acudí a la ventanilla del chofer. Lo increpé y no lo dejé bajarse del auto, golpeándole su puerta e impidiendo su paso. No le quise pegar a él, porque era un vieja con anteojos y estaba, quizás, más nervioso que yo. A lo único que lo obligué fue a que reconociera su culpa y tuviera más cuidado a la hora de manejar. Por mi parte, cuando el conductor asumió su error, me puse los audífonos y seguí corriendo los 50 minutos restantes. Claro.. mucho más atento a la jugada. Porque como diría el título del libro: Casi Diego, casi muero.

domingo, 3 de febrero de 2008

La otra cara del vinilo

Todos pensaron que el advenimiento de la cinta de cassette, la irrupción del CD y la revolución de la música digital, en su formato mp3, habían dado de baja al romántico disco de vinilo. Y así lo entendieron también las casas discográficas del mundo entero cuando decidieron renunciar a lanzar la música en esas bandejas gigantes.

Sin embargo, los Dj's se encargaron de resucitar y utilizar el vinilo en su máxima expresión. Reconfiguraron su uso, y de hecho, maximizaron el funcionamiento de los tocadiscos. Ahí nació la tornamesa.

Pero tenía que aparecer otro asesino de vinilos. El Serato llegó para acabar con la adquisición de vinilos y la edición de éstos. Justo en el momento en el cual comencé a comprarme vinilos. Maldita ley de Murphy.

No importa. Si el derrocamiento del vinilo se transforma en un hecho, ya tengo la mejor opción para aprovecharlos y el mejor incentivo para seguir acumulandos discos. Ingresen a Sleeveface y denme la razón.

De muestra un botón:

Acá está el flickr de Sleeveface donde hay muchas, pero muchas más fotografías.

martes, 15 de enero de 2008

Córrete una

Volví a correr. Luego de muchos años parado sin pisar el pavimento me puse los audífonos en los oídos y salí a correr. La nueva misión es completar los 10 kilómetros categoría amateur de la marathon Adidas que se correrá el próximo 6 de abril. Como internet es la madre de todas las ciencias descargué un plan de entrenamiento que me llevará a cruzar la meta. Se supone que al cabo de cinco semanas ya estaré corriendo los 10 kilómetros sin terminar en la UCI.

Incluso, dejé de fumar compulsivamente. Es decir, ahora me llevo cigarros a la boca sólo cuando estoy carreteando. El único gran problema es que las recomendaciones indican que debo dejar el alcohol. Lo siento, pero no lo haré. Seré el primer alcohólico reconocido en terminar una marathon amateur. De hecho, cuando sea recibido por las promotoras de la marca deportivo organizadora ellas me estarán esperando con una rica cerveza helada. Como dato freak, quiero agregar que hace algunos días atrás leí que la cerveza era mejor hidratante que el agua. Esas son las noticias que me hacen feliz.

Asi que cuando no conteste el celular será porque la música es la banda sonora de mi travesía urbana. Los sonidos de la aventura manejada por mis piernas y controlada por mi idea de completar los 10 kilómetros.

No invito a nadie a correr, porque simplemente me gusta correr solo. Además dudo que alguna de mis amistades me acompañe a malgastar las zapatillas. Ustedes compren las cervezas, ya que yo llegaré con sed.

Ver mi plan de entrenamiento.


jueves, 10 de enero de 2008

Sara

Después de catorce horas de viaje y muchos pueblos recónditos por fin llegaba a Puerto Iguazú, la trifrontera de Argentina, Brasil y Paraguay. Como el hostal tenía piscina apenas dejé mi mochila en la pieza me puse mi traje de baño, pesqué la toalla y me lancé unos chapuzones. No habían pasado unos minutos cuando alguien dice mi nombre. Doy vuelta mi cabeza y me encuentro de sopetón con dos mexicanas simpáticas que había conocido en Buenos Aires. Al instante no pusimos a conversar hasta que apareció el tema de la marihuana.

Apenas nombramos el alucinógeno una mujer que estaba en la piscina se acerca al lado de nosotros y dice: "¿Marihuana?". Inmediatamente le pregunté si tenía yerba para vender. "Si tengo. Pero no vendo", me respondió. "Ya po'... véndeme un caño por fa", le pedí casi rogando. Ella dijo que no comerciaba con la marihuana, pero si quería, que en la noche la contactara para que nos fumáramos algo. Traté de memorizar su cara de la mejor forma.

Ella era Sara. Una italiana de 25 años que llevaba viajando casi dos meses por Sudamérica, y en Puerto Iguazú alrededor de una semana y media. Según lo que conversé con un español que conocí en el hostal, la chica italiana era súper reventada y desinhibida. No le di mayor importancia a los comentarios del hispano.

Cuando oscureció, y después de cenar, busqué infructuosamente a la chica de la hierba. Luego de algunos minutos ví su cara entre la gente que estaba en el hall de lugar y empecé a hacerle señas. Quería puro fumar. Ella me vio y me recordó. Así que cuando me acerqué le dije inmediatamente: "Tú me prometiste un caño. Vengo a cobrar tu palabra". "Bueno. Vamos a fumar a la piscina", respondió. Filete, pensé, nada mejor que fumarse un buen pito al lado de una piscina, con un vino en la mano y respirando aire limpio.

Salimos los dos y nos fumamos el pito -el nunca bien ponderado paraplex-. Como teníamos una botella de vino decidimos quedarnos a tomar el licor antes de entrar. Entre la conversación le mencioné que tenía un buen manejo del idioma español para ser italiana. A lo que dijo: "Sí. Pero me gustaría hablar mucho mejor". Prendí con agua y me ofrecí como un excelente maestro de castellano, dada mi profesión y mi afán por las letras. Así que afirmó, "¿entonces me podrías enseñar". "Ya po' mañana", le dije inocentemente. "Quiero que me enseñes ahora".

Al escuchar esas cinco palabras la libido aumentó al mil por ciento. "Ok", le dije lascivamente. Pero ante mi sorpresa la Open Mind europea me superó, ya que me impacté cuando propuso que nos fuéramos a su recamara a estudiar español. "La tengo lista", pensé. Entramos a su pieza, que no compartía con nadie, y apenas cerró la puerta...

domingo, 6 de enero de 2008

Boicot a JM

Gonzalo León desde su tribuna en La Nación Domingo, refiriéndose al fallecimiento de Julio Martínez, anotó: "Las palabras de Julito -hijo de JM- me hacen recordar la muerte de otro grande, al menos para mí, el escritor Scott Fitzgerald. Cuando falleció, Glenway Wescott escribió: 'El miedo a la muerte es una profecía que siempre se realiza'".

Y se murió. Es una pena. Pero una pena pasajera. El abandono terrenal de uno de los relatores y comentaristas deportivos más importantes de la historia de nuestro país fue tema nacional. Todos quisieron sentirse conmovidos y tristes por la muerte de Julio Martínez. Políticos, ex deportistas, periodista de la nueva y vieja guardia, hinchas de fútbol, instituciones de la más diversa índole, la señora que lo vio una vez en la calle, el joven que leyó alguna vez su columna en el diario La Segunda, hasta Marlen Olivari. Todos querían llorar la partida de JM.

Yo fui periodista deportivo. Quizás mi condición de "ex" me obligaba a ir a ver al Darth Vader sin máscara en su ataúd. Es que fueron todos. De hecho, pensé en ir, pero estos días hizo un calor infernal que no me motivó a salir de mi casa. Para que quiero más calor, si en el infierno tendré todo el que desee a mi disposición. Así que no fui. Obviamente me dio un poco de pena, pero cuando cambié de canal la tristeza desapareció.

En cambio muchos festinaron y se subieron al carro de la muerte con Cabezita de Huevo. Vi una gran cantidad de fotolog's con la foto de Julio Martínez, leyendas que rezaban: "R.I.P. -¡en inglés po' weón!-, Se nos fue un grande, Chile pierde a una de sus mejores personas, Te recordaremos por siempre JM, etc.". Me pregunto: ¿Habrán conocido a Julio Martínez?. ¿Habrán leído sus columnas en los diarios?. ¿Lo habrán escuchado en la radio?. Con toda seguridad digo que No.
Es más, creo que muchos jóvenes que lloraron de pena ni siquiera sabían de él. Y en los comentarios televisivos elegían la lengua viperina de Eduardo Bonvallet al tranquilo comentario de JM. Cada vez que aparecía en Canal 13, yo me quedaba viendo a Martínez. Y no porque fuera fanático de su figura, sino más bien para gozar de la pasividad con hacía su análisis deportivo. Me imaginaba a los productores de Canal 13 haciendo el típico corte de manos en el cuello para que Julito apurara su labor. Sufrían con la lentitud de Cabeza de Rodilla en sus comentarios. Mientras veía a JM yo reía con lo anterior.

Ahora Julio Martínez se transformó en un héroe. Todo tiene que llevar su apelativo. Al instante le cambiaron el nombre a la calle que pasar por en frente del Estadio Santa Laura. El eficaz alcalde de Independencia hizo los trámites en menos de 48 horas -vaya que rapidez del edil-, ahora el presidente de Unión Española le quiere poner Julio Martínez al mítico recinto deportivo perteneciente al club hispano. Estoy de acuerdo. JM hubiera dado la vida por los colores rojos de su tan querida camiseta de Unión. Se lo merece.

Pero ahora salió la presidenta del país con la información de que enviará un proyecto para que el Estadio Nacional también se llame Julio Martínez. Ahí si que no. Al reducto de Ñuñoa no me lo toca nadie. Un estadio que carga mucha historia no debe llamarse como Martínez. Estoy en completo desacuerdo. Ya que el Nacional además de cuentos deportivos, lleva consigo torturas, desapariciones, recitales, navidades y un sin fin de cosas más. No quiero que ese estadio se llame Julio Martínez. Todos se están aprovechando de la empatía que el difunto periodista -que no era de academia, pero si de práctica-, transmitía al país. Hago un llamado a boicotear la decisión de llamar Julio Martínez al Estadio Nacional, una campaña que de a conocer el rechazo de tan populista medida, el enojo ciudadano a que nos toquen la mole que albergó, paradójicamente por un arquitecto nazi, el mundial de 1962. Eso si que no.

¿Qué pasará cuando se muera Don Francisco?. Estoy seguro que nos dejaremos de llamar Chile para convertirnos en el país Don Francis. No seríamos chilenos y nos convertiríamos en franciscanos. Nuestro himno nacional sería el Pachi-Pachi y la leyenda del escudo patrio "por la razón o la fuerza" sería "Que venga la modelo". Además Sábado Gigantes se transmitiría todos los días y se llamaría "Semana Gigante". Y es más que seguro que Viví Kreutzberger sería presidenta del país.

No me cambien el Estadio Nacional por Julio Martínez. Ya que cuando me muera se llamará Diego Durán. He dicho.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Femicidio Político

El asesinato de la ex primer ministra y líder de la oposición paquitasní Benazir Bhutto se puede calificar como un verdadero Femicidio Político.

La mujer recibió varios disparos en el cuello y en la cabeza, para luego ser alcanzada por el impacto de una bomba que también dio muerte a otras 25 personas. Ella había regresado a Paquistán en octubre pasado después de permanecer varios años en el exilio. El atentado se perpetró en la ciudad de Rawalpindi donde acababa de dar un discurso ante sus seguidores.

Y acá preocupados por la expulsión de Adolfo Zaldivar de la DC, del soponcio que sufrió la presidenta del mismo partido Soledad Alvear en Navidad, de la estúpidez del Aliciancismo/Bacheletismo del payaso de Lavín, etc.

PD: La primera fotografía es una de las últimas captadas de Benazir Bhutto antes de su asesinato. Mientras que la segunda retrata el momento de la explosión.

lunes, 24 de diciembre de 2007

Love is love

Yo sólo tenía tres años y Seen ya la estaba haciendo toda.

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Con 46 primavares sigue pintando. Por eso amo tanto al hip-hop.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Me tiré

Hoy a las 14.30 horas con un calor terrible en la calle Arturo Prat y a 9 cuadras de la Alameda, una mina me dice: "¿Queris que te tire en el taxi hasta la Alameda?". Y repitió coquetamente, "Guaaaaa... ¿queris que te TIRE en el taxi hasta la Alameda?".

Me hice el weón y le dije que sí. Me subí al taxi y me bajé con ella en la Alameda. No me tiró en el taxi hasta la Alameda, menos mal, porque hubiera sido cortito y habría quedado con ganas.

PD: Hoy me vacuné de pura casualidad. Iba apurado caminando por José Pedro Alessandrí y mientras pasaba por en frente de la UTEM, que está a la vuelta de mi universidad, una mujer con delantal blanco me agarra del brazo. Como iba con audífonos y la música en su másixo volumen no entendí nada. Logré leer sus labios y le dije que No. Me sentó en una silla, me subió la manga de la polera y me vacunó. Y todo en menos de 30 segundos.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Combos venían

Nada mejor que acompañar un carrete en Pirque con una buena dosis de alcohol. Siempre dicen que no hay nada mejor que dos para dos. Entonces compramos dos botellas de ron, dos bebidas de dos litros, dos vasos y dos bolsas de hielos para dos gargantas secas con ganas de pegar el par de dos. Lo único bueno es que teníamos que tomar un solo microbús y no dos.

Antes de llegar a la fiesta habíamos bajado casi la mitad de una botella de ron, por lo que nuestras mentes lucidas se quedaban en nuestro querido Puente Alto. Sin embargo, el panorama se nos mostró mucho más ameno a medida que nos encontrábamos a gente conocida en las afueras del carrete. Aunque eso no nos quitaba el rápido camino a la borrachera.

Dentro de la casona simplemente estábamos ebrios. Y según lo que me dijeron algunos conocidos mi compañero de andanzas buscó camorra desde muy temprano. En términos coloquiales el muy saco de huea dio jugo apenas llegamos al carrete. Por lo tanto, muchas de las miradas se dirigían hacía nosotros con cierto odio. Por mi parte conversaba borracho con algunas chiquillas tratando de rescatar algún affaire a lo largo de la noche. Si es que mi conciencia no me engaña mis planes se fueron al tacho de la basura. No importa, a veces ebrio soy más feliz. De hecho, el exceso de ron me llevó a dormir placidamente parado apoyado en un auto. Hacía un frío que te calaba los huesos, pero yo estaba más cómodo que en mi propia cama.

Luego de sentir algunas cachetadas de parte de una chiquilla, para despertarme que quede claro, vi la luz del sol que indicaba la hora para regresar a casa. Después de reponerme del impacto solar a mis ojos, busqué preocupado a mi compañero de farras para volver a nuestros respectivos hogares.

Pasados algunos minutos encontré a mi amigo y junto a dos señoritas más enfilamos rumbo a Puente. Todo iba bien hasta el momento. Incluso fui capaz de reponerme, en cierto grado, de la borrachera que sostuve durante toda la noche. Nos subimos arriba de la micro con ganas de dormir para regresar a casa con menos grados de alcohol en el cuerpo. Pero ahí ardió Troya.

Justo cuando me iba a sentar para cerrar mis ojos, agachar mi cabeza, botar saliva y manchar mi polera con la misma saliva sucedió un hecho inesperado. Repentinamente un tipo desconocido se coló ágilmente y me privó de mis ganas de sentarme. En primer instancia le pedí amablemente que se parara del asiento, puesto que había elegido con anterioridad sentarme en éste. Obviamente el tipo se negó.

Ante la primera negativa del sujeto el tono de mi voz subió y las palabras de cortesía se diluían en el aire. “Ya po’ párate po’ weón no seai’ así”, le dije. Y me respondió: “Sale pa’lla culiao’”. Al escuchar la última palabra que salió de la boca del desconocido el Puentealtino flayte que llevo dentro afloró más fuerte que nunca. Así que le dije cortésmente: “¿No te vay a parar sapo y la conchetumare’?”. “No po’ weón”, me dijo. Esa fue la antepenúltima imagen que recuerdo.

Porque la penúltima escena que rememoro es cuando le pegué cinco combos directos a su cara. Fueron golpes dirigidos hacía abajo, ya que el sujeto estaba sentado. Y la última imagen fue alrededor de cinco manos empuñadas dirigidas hacia mi noble cara. Después de eso, sólo sentía golpes que se esparcían por todo mi cuerpo. Lo que no tenía en cuenta era que el sujeto no venía con dos acompañantes tal como pensaba, sino que más bien era secundado casi por una decena de amigos. Lo primero que atiné fue a resguardarme en la puerta trasera del microbús para recibir golpes en un solo lado de mi humanidad. Además, a cada instante repetía: “De a uno po’ giles culiaos, de a uno”. Como era de imaginar mi desafío a pelear a la antigua fue ignorado por completo y seguía sumergido en el torbellino de golpes.

El que se llevó también peor parte fue mi compañero de andanzas. Ya que él saltó a mi defensa y al igual que fue golpeado. Se preguntarán… ¿y las chiquillas que acompañaban al par de borrachos?. Bueno, ellas también apretaron sus puños y se enfrascaron en la defensa.

Lo peor de todo es que el microbús no se detenía nunca y nosotros seguíamos insertos en el cóctel de combos y patadas. Mientras seguía recibiendo ganchos y mi cabeza se azotaba contra la puerta, cubrí mi cara con mis brazos para menguar las consecuencias de la golpiza. Incluso tuve la oportunidad de lanzar patadas para tratar de alejar a mis agresores. Pero en una de esas patadas uno de los sujetos sacó mi zapatilla derecha del mi pie para tratar de robármela. Apenas sentí que mis calcetines estaban a la intemperie salí en persecución del ladrón de calzado. Lo seguí por el pasillo del microbús y llegué hasta su escondite, en este caso un asiento, y le arrebaté la zapatilla de sus manos. Cuando la tuve en mi poder la puse de inmediato en mi pie descalzo y traté de volver a mi querida puerta. No obstante, en el camino hacia mi guarida recibí el llamado “callejón oscuro” de los golpes.

Pero una puerta se abrió y entró la luz. Porque el conductor se dio cuenta que había una golpiza de proporciones a escasos metros de su labor y por fin abrió la puerta del microbús. Apenas tuve la oportunidad de bajar de la maquina lo hice.

-Continuará-

lunes, 22 de octubre de 2007

Porristas


¿Cansado de la violencia en el fútbol?. ¿Con ganas de volver al estadio en familia?. He aquí la solución.

Afirmo con seguridad que si los equipos de fútbol de nuestro país contaran con porristas tal como las que muestran la foto se acabarían las rivalidades violentas entre las hinchadas. Hay que seguir el ejemplo del partido que se jugó ayer -21/10/07- entre Huracán y Newell's en Argentina.

Por un deporte a todo cachete los hinchas exigímos a porristas de este tipo. ¡He dicho!.

domingo, 14 de octubre de 2007

Seguros de compañia con nombres reales

De los siete hermanos del barrio cuatro ya son padres o están próximos a convertirse en ello. Eso significa que los que no tenemos hijos ahora somos minoría en el grupo. Las conversaciones en celebraciones varias se reducen a pañales, enfermedades, datos sobre bebés y cualquier información que es ajena a mi disco duro. Las historias de carretes, posibles panoramas, últimas conquistas, datos de moteles o algo similar desaparecieron del vocabulario de mis amigos.

Eso quiere decir que mis círculos cercanos ya se están llenando de críos y asumiendo otras responsabilidades que para mi son una quimera. En cada asado surge la pregunta: "¿Y tú cuándo vay a madurar?". Y me lo enrostran como si fuera el clon del Negro Piñera o del Chino Rios cuando meaba a la gente. Acaso mis amigos se olvidan los jugos extremos que dábamos antes de esparcir todos sus espermatozoides por las trompas de falopio de sus novias. Y ahora son los Papi Ricky's más responsables de todos. Kramer v.s Kramer es un padre desconsiderado al lado de ellos, Adam Sandler en su papel "Un papá genial" es un tiro al aire comparado con su propia labor y Ángel Mercader de "Machos" es un padre ausente en relación a su presencia.

Siempre me tiran la talla de qué quizás cuantos hijos tengo repartidos en el mundo, o que en cualquier momento llegará una chiquilla con un crío en sus brazos reclamando pensión alimenticia. Sólo me rio. Quizás ellos mismos sienten la envidia de no poder disponer de su tiempo, porque si quiero gasto gran parte de mi sueldo en alcohol o drogas y nadie me lo puede reprochar. Si me da la gana me pierdo durante días de mi casa sin tener que dar explicación alguna. Si un día viernes prendo con irme a la playa lo hago sin el mayor remordimiento. Es probable que ellos quieran que me una a su club para que no les relate las historias de mis fines de semana, y muchas veces de mis semanas.

El otro día conversaba lo mismo con mi querida madre y le deslicé el comentario de que no estaba ni ahí con tener hijos. Más aún le dije que estoy pensando seriamente en no convertirme en padre, ya que en mi proyecto de vida no está incluido un hijo. A lo que mi mamá me respondió espantada: "¿O sea no me vay a hacer abuela?". -Cabe destacar que soy hijo único y mi testículo izquierdo es su única posibilidad de tener nietos-. "Mmmmm... creo que no", contesté. Rápidamente sus ojos se tornaron húmedos, su mirada cabizbaja y carita triste.

Entiendo a cabalidad la reacción de mi mamá. Al no tener la oportunidad de educar más hijos, debido a una incapacidad física (sí... nací de cuea'), sus esperanzas de volver a sentir ese sentimiento protector apostaban a mi descendencia. Y con mi declaración volver a vivir la experiencia maternal se derrumbó ahi mismo.

Sin embargo, me dijo algo que me sorprendió incluso a mi. "Pero puedes tener hijos y me los pasas a mi". ¡¿Qué?!. Inmediatamente le dije que no era mi idea andar desperdigando cabros chicos para después dejarlos con su abuela. No quería convertirme en un padre ausente que marcaría la infancia de mis supuestos críos. Ahí decidimos cambiar de tema.

Al rato me junté con mis amigos para salir a webiar y comenté el hecho con ellos. Y uno me dijo: "Eso lo decis ahora po' pero con el tiempo vay a recapacitar". "Sí. Puede ser, pero en mis planes inmediatos y como hombre soltero que soy no es una opción de vida. Es probable que conozca a una mujer que me robe la forma de pensar y quiera tener hijos con ella. Pero la señorita en cuestión todavía no llega po' weón", repliqué.

A lo que él respondió: "Tenis que verla cuando seai viejo weón. Dan pena esos abuelitos que se quedan solos por la vida sin que nadie los cuide. También es por una cosa de compañía". Esa última frase desvió el tema de conversación, pero a mi me dejó con la idea en la cabeza.

Acaso ahora los hijos son algo así como un seguro de compañía. ¿Hay que tener descendencia para no quedar solos en tiempos de vejez?. No creo que sea así. Obviamente voy a velar por el cuidado de mis padres hasta que me sea posible, pero estoy completamente seguro que no nací por algo meramente funcional. Prefiero pensar que soy producto de una rica noche de pasión entre mis papás, en vez de creer que soy un acuerdo para asegurar sus futuras épocas de ancianos.

Si es por eso no tengo hijos y muero en un asilo en compañía de muchas personas como yo. Incluso, debe ser más entretenido pasar los últimos días de la vida con gente que sabe que va a morir y aprovecha al máximo el aire que queda por respirar.

Aunque si aparece ella lo pensaré dos veces.

PD: Tengo un trato con un par de amigas que contaré más adelante.

Metamorfosis

Lo mio son las letras... ayúdenme a transformar esas palabras en imágenes.