martes, 21 de octubre de 2008

Arriendo blog

Primera vez que yo no soy el que escribe en este blog.


Chokolate


A pesar de que pueda odiarte, al punto de no querer ni siquiera divisarte… en el fondo sabes el cariño y el amor que siento por ti… y es que ese cariño va mas allá de un simple gesto de querer compartir mi tiempo y mis días contigo…también se trata de la complicidad que se ha generado entre tú y yo… de que juntos volvemos a ser niños, jugamos e imaginamos las más grandes historias. Contigo puedo jugar y juntos hacemos volar nuestra imaginación. Me dijiste: “soy el rey de las tonteras”, pero cada una de esas “tonteras” ha hecho que poco a poco me conquistes, como hoy cuando apareciste de la nada con una fresa y un chocolate… siempre rememorando nuestra historia… historia que hemos construido día a día… paso a paso… lentos… pero espero que sean seguros.


Sabes que día a día lucho con mis contradicciones… y que a pesar de que me haces soñar y emprender un vuelo, sabes que me cuesta construir castillos en el aire… me dijiste "quiero ser tu arquitecto" y sé que serías capaz de hacer hasta lo imposible y lo más abstracto para verme feliz.


"Todo lo que hago es para hacerte reír" y aunque sea una niña taimada y caprichosa me conoces y sabes cómo consentirme. Me gusta compartir mis días contigo… me haces feliz… siempre y a pesar de todo logras sacar una sonrisa en mi. Hoy jugamos sin querer y a pesar de que a cada rato me repetías que tenias 26 años sé que te sentiste niño otra vez. Amo nuestras estupideces… y que la gente nos mire pensando que hacemos ridiculeces. Gracias por alegrar mis días y pintarlos de colores.


Que mejor para una Fresa que un Chocolate… recuerda que Costa lo dijo: “son la pareja perfecta”. Y como tú dijiste: "Costa siempre tiene razón…"

viernes, 17 de octubre de 2008

Te digo cosas lindas

Sé que cuando me miras se nota que me quieres. Hasta cuando me miras con cierta cuota de odio tus ojos delatan el cariño que sientes por mí. Y eso se nota mucho más cuando te hablo y diriges tu mirada directo a la mía. Incluso, a veces las palabras están de más y nuestros ojos hablan por si solos. Los silencios hacen que nos compenetremos mucho más, porque no basta decir nada para que sepas todo lo que siento por ti. Eso me gusta. En cambio a ti te gustan otras cosas. Eres feliz cuando te consiento y te digo cosas lindas. “Dime algo lindo”, me dices cada vez que te digo que me voy a dormir. Pero yo prefiero ser la última voz que escuches antes de ir a dormir.

Te encanta que te haga cariño en la espalda y te cuente historias cerca de tus oídos. Que te abrace por detrás y te de besos en el cuello. Doblas tu cabeza en señal de cosquillas o vergüenza, aunque sé que te gusta. Cuando paso mis dedos por tu espalda sé que cierras los ojos, dibujo las formas más abstractas en tu cuerpo, pero sé que las entiendes. Escribo y escribo en tu espalda y tratas de descifrar lo que quiero decir, eso nos gusta y nos hace reír.

“Como fresa para chocolate” es tu historia preferida. Y también la mía, sin embargo, ambos sabemos que tenemos tiempo para escribir más y más historias sobre nosotros.

lunes, 13 de octubre de 2008

Avisos clasificados

* Joven borracho y drogadicto cambia historias de amor por amor.

* Se permutan diferentes tipos de Bong's por vajilla utilizada por Luis XIV.
(No. Mejor no, ya que los Bong's no los cambiamos por nada)

* Se compra corazón ávido por amar. Se asegura excelente cuidado.

* Se ofrece recompensa a quien encuentre besos con sabor a manjar desaprovechados.

* Se arrienda espacio en cama de dos plazas sin uso. Preguntar acá

* Se busca asesora del hogar que cocine los días sábados y que haga el amor. El horario de esto último varía de acuerdo a las necesidades de los patrones.

* Si quiere ropa usada vaya al forestal. No se arrepentirá, porque su dinero servirá para comprar cervezas que también disfrutará.

* Se busca conserje que no permita la entrada al 201 de cualquier tipo que responda a estos nombres: Atrox, Alvarito, El Archienemigo, Alvaratrox, Juan Topo, entre otros.

* Se necesita cerrajero las 24 horas del día que esté atento a las perdidas de llave.

* Se busca escritor de graffiti que pinte en el suelo un estacionamiento que diga: "TEP". Uso exclusivo de las visitas de los equivocados. El desafío es que el espacio pertenece a la 9º Comisaría de Santiago.

* Se cambian dos inscripciones de gimnasio por 500 cheques de restaurant.

* Se reciben envases de cerveza.

domingo, 12 de octubre de 2008

Taxibineros de Chile

O8:00 AM. Pirque. Un botellón de ron. Millones de vasos de whisky. Frío. Sol Matutino.

Después de una entretenida noche en el cumpleaños del papá de una amiga, nuestra borrachera, como es costumbre, nos hizo tomar una decisión equivocada. A lo largo de la celebración nuestros cuerpos se habían convertido en unos envases de alcohol, y para más remate, seguíamos bebiendo a destajo. La cosa es que estábamos varados en el interior de Pirque –donde no llega locomoción- y no teníamos cómo devolvernos a Puente Alto. Así que nos armamos de coraje y acordamos regresar a casa como simples peatones, eso si, con un litro y medio de ron cola en un linda botella de Coca-Cola.

La odisea empezó mal. Mientras salíamos de la parcela de nuestra amiga, Gordo se las dio de Indiana Jones y quiso irse por unos matorrales. Lamentablemente su estado físico no lo acompañó, ya que terminó de bruces en el suelo al lado de un perro cabezón asesino. No importa. Eso no nos iba a amedrentar. Con una botella de alcohol todas las cosas se ven más claras.

Salimos de la entrada de la casa –un kilómetro como mínimo- y llegamos a la calle principal. Nuestra borrachera no nos hizo darnos cuenta que atrás nos seguía una camioneta de carabineros, por lo que los brindis con la botella de combinado eran de año nuevo en Valpo. Pero eso no les hizo gracia a los pacos. Repentinamente escuchamos la bocina y dijimos al unísono: cagamos. Los señores de verde se bajaron de su camioneta y nos pidieron nuestra cédulas de identidad. Mi estado etílico me condenó al fracaso, ya que fue imposible encontrar mi carnet y me subieron raudamente a la zapatilla. Pero los pacos fueron tan despistados como nosotros y no se dieron cuenta que subí conmigo el litro y medio de ron. Gordura no quiso quedarse solo en algún camino de Pirque y decidió asegurar que tampoco tenía carnet, así que al cabo de 1 minuto me hizo compañía. El trío de carabineros nos informó que nos llevarían a la comisaría de Puente Alto para consultar nuestro antecedentes. Nosotros felices, porque nos acercarían a nuestra respectivas moradas. El plan iba perfecto. Camino a casa, seguridad policial y tomándonos un roncito en la zapatilla de los pacos.

Luego de 20 minutos nos abren la puerta –con el ron escondidos entre las ropas- y nos bajan en la comisaría de Puente Alto. Pero sucedió algo inesperado. Nuevamente me pidieron el carnet y esta vez si lo encontré. Así que los pacos vieron mis antecedentes más limpios que mi conciencia y no tuvieron otra opción que dejarme en libertad. Guatón, en tanto, reconoció que tenía su cédula, revisaron sus papeles y también salió a la calle. Los pacos estaban ultra picados, ya que las hicieron de taxi y nos dejaron en nuestro querido Puente Alto. Con Guatón estábamos conformes y muy felices, así que decidimos seguir celebrando. Como eran las 10.00 AM los supermercados estaban abiertos y compramos unas cervezas.

Nos fuimos a una plaza del barrio para bajar la cebada. Pero el exceso de alcohol nos pasó la cuenta y terminamos durmiendo en el pasto de la misma plaza. El viento perdió mi lindo jockey y el sol nos achurrascó.

Fue el último carrete por nuestros barrios. Había que celebrar lo más callejero posible. Salud Guatón.

martes, 7 de octubre de 2008

Ojos bien cerrados

Stanley Kubrick tituló una película con el mismo nombre. Sin embargo, la historia a continuación es muy disímil al largometraje del afamado director. En mis “Ojos bien cerrados” no existe la negación, tengo bien claro lo que siento, lo que me pasa cuando la veo, lo que me produce pensar en ella, cuanto la extraño.

Sé muy bien que cierro mis ojos cuando la beso y también sé que ella los mantiene cerrados cuando me besa. Esto último se lo tuve que preguntar, porque nunca la veo cuando nuestros labios se chocan. Ya dije que mis ojos están cerrados, pero al momento de consultarle ella me aseguró que su miraba también se sumergía en un universo de besos y arrumacos.

Tener los ojos significa entregarte a la persona que besas. Darle un verdadero sentido al acto de compenetración entre las dos personas. Olvidarte del mundo que te rodea y enfocarte en entregar lo mejor que uno tiene en el beso. Confiar en que tu boca está en buenos labios y acariciar su rostro suavemente. Jugar con tu lengua y sentir su lengua en una contorsión de corte erótico. Y rozar como signo de satisfacción ambos labios.

Por eso cierro los ojos cuando te beso.

jueves, 2 de octubre de 2008

Porque Adolfa cree en el amor

Se acuerdan de esta historia que me hizo creer de nuevo...

Viejita, viejita buena...

y lo feliz que me puse cuando supe de esto...

No me falle 'iñora

pero hace pocos días leí esta noticia

Reinaldito resultó ser maricón. Porque este weón no es gay, sino que es maricón. Se aprovechó de Adolfita, quizás de su falta de amor y sus ganas de sentirse querida. ¿Para qué? Para quedarse con todas las luquitas que la anciana había guardado en su vida. Se comprometió a amarla, respetarla y quererla. Pero todo era una farsa. El muy maricón me hizo creer que de verdad amaba a la señora arrugada, que con sus arrugas y todo, igual registraba la vieja. Cuando supe de la historia, volví a creer en el amor, de verdad pensé que podían existir dos personas muy diferentes que querían estar juntos de verdad. Pero no, este weón salió maricón.

Cabe recordar, que Adolfa murió luego de 28 días de haberse casado e inmediatamente después de la luna de miel. Ojalá que por lo menos haya disfrutado del último sexo de su vida. Y Reinaldo quedó viudo.

Aunque creo que menos mal que Adolfa murió antes de que este otro saliera del closet. Ya que ella se puso el pijama de palo enamorada. Se despidió de la tierra (aunque paradojicamente está en ella) sientiéndose querida y amada. Cuando me acuerdo de ella creo en el amor, porque ella si que se enamoró, ella se entregó y ella amó. Y se sintió amada.

Un brindis por ti Adolfita. Porque todavía creo en el amor.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Lagarto Juancho

No lo veo hace como dos o tres años pero todavía lo considero un gran amigo. Lo conocí hace doce años atrás y nos hicimos amigos de inmediato, ya que teníamos muchas cosas en común. Ambos somos hijos únicos, veníamos del mismo colegio, nos gustaban los video juegos, el Colo-Colo, entre otras cosas.

Recuerdo con exactitud el día que nos conocimos. Yo llegaba con 14 años a un nuevo colegio, luego de la expulsión de otra escuela. Pero este colegio estaba casi a 40 minutos de mi casa, lo que significaba largos viajes diarios para ir a estudiar. Cuando llegué a la puerta de mi nueva morada educacional el portón estaba cerrado, así que me quedé esperando afuera. De pronto veo a un joven flaco, alto, con bigotes de adolescente, melena de perro con lepra y una mochila de niño. Apenas lo vi, me dije a mi mismo: “Conozco a este weón”. Creo que Juancho pensó lo mismo, porque cuando me vio, hicimos casi al mismo tiempo el típico gesto de movimiento de cabeza al momento de saludar a alguien.

Luego que entramos al colegio nos dimos cuenta que seríamos compañeros de curso y desde ahí decidimos que nos sentaríamos juntos. Y así fue por largos años, porque a pesar de que después cambiaron las mesas y pusieron pupitres individuales, igual nos sentábamos juntos. Conversando aclaramos la duda de adónde nos conocíamos y la cosa es que el Narigón también iba en mi anterior colegio y también lo habían echado. Yo iba en el Octavo C y él en el Octavo A. Conocíamos a la misma gente y para más remate vivíamos casi a 2 minutos caminando.

Obviamente el Juancho no se llama así, ni tampoco se llama Juan. Su nombre es Cristián, pero a los dos días de clase El Ciclope (otro personaje de ese colegio) lo bautizó como Lagarto Juancho, debido a un innegable parecido al mono animado. Con el pasar de las semana quedó en Juancho, y con el pasar de los años derivó en muchos otros sobrenombres como: Narigón, Gran Quesote, Dr. Moko, Galgo, Narinas, Sensei de la Ñata, y muchos más. Pero Juancho fue su marca registrada.

¿Anécdotas con el Narigón? Millones. Me acuerdo cuando nos íbamos en la 352, que se iba por Pedro de Valdivia, la tomábamos porque nos gustaba irnos sentadito. Esa vez no sentamos en la última línea de asientos, es decir, aquella que se encuentra inmediatamente después de la puerta. Yo iba sentado en la ventana, Narigón siempre me dio ese asiento porque sabía que soy un poco maniático, y él al lado mío. Justo la micro estaba detenida y la puerta estaba abierta. Repentinamente pasan dos flaytes por abajo y uno se encarama a la puerta y tira un escupitajo directo a la cara del Juancho. El cuma vio que le había atinado y se bajó cagado de la risa, sin que nosotros pudiéramos hacer nada, ya que la micro había partido. Veo al Narigón y observo como tenía en su cara un asqueroso pollo verde. Juro por mi vida que era el escupo más grande que he visto en mi vida y el pobre Juancho lo había recibido de pleno en su rostro. Menos mal que no tenía la boca abierta. Por los mechones de su melena caía el pollo verde y bajaba por sus ojos y gran nariz. Mi reacción en vez de pasarle un pañuelo o algo para que se limpiara fue muy disímil, y me cagué de la risa. Tuve un ataque de carcajadas que no podía parar. Sacó hojas de un cuaderno y se empezó a limpiar. Yo no paraba de reír. Me prometió nunca contar el episodio. Lo siento amigo, pero han pasado 10 años y no podía seguir con esto atragantado. Y estoy seguro que fue lo mismo que pensó el flayte cuando te tiró el pollo.

Otro día sigo con más historias de Juancho, porque con este weón tenemos para escribir un libro.

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Qué escribía un 5 de marzo de 2006?

Mi Ángel Germano

Desde el principio era sólo un viaje. Una aventura que incluía conocer países, compartir con gente, emborracharme, drogarme, visitar librerías, cansarme de tanto caminar, probar nuevas comidas y por supuesto meterme con chicas. Esto último era una parte fundamental del itinerario. Pero no sabía que una me marcaría más que otras, tampoco tenía presupuestado el pensar marchar a su lado, mucho menos imaginar cambiar totalmente de planes.

Era mi primer día en una ciudad desconocida, con lugares desconocidos y obviamente con personas desconocidas. Mi morada era un ir y venir de extraños que cruzaban la puerta entre lo apacible y lo extraño. Pero cuando la vi me sentí como en casa. Pensé que había sido una buena persona para ascender al cielo y ver en directo al ángel más hermoso creado por Miguel Ángel. Simplemente quedé maravillado. Su pelo rubio hizo sonrojar mi mirada y sus profundos ojos celeste arrepentir mi nacimiento. No podía creer que existiera alguien como ella, pensaba que sólo habitaban el reino de los sueños y la fantasía. Pero no, ella era de carne y hueso. Su vestido dibujaba su silueta y retrataba con detalle cada curva de su perfecto cuerpo. Lo único que extrañé en aquel momento fue verla esbozar una sonrisa, pero después comprendí que en ese entonces no era merecedor de tan maravilloso espectáculo. Quería conocerla. Quería tan siquiera escuchar su voz. La quería a ella.

Mi primer noche en la ciudad de las luces se acompañó de una borrachera y una chica francesa. Pensé que la imagen vista esa tarde había sido producto de mi imaginación, que la preciosa rubia de profundos ojos azules fue un espejismo dentro de la ansiedad por sentir compañía. Pero a la mañana siguiente supe que no estaba loco. Cuando salía de la ducha que recompuso mi deplorable estado post-carrete nuevamente vi al ángel. Pero esta vez cuando cruzamos nuestras miradas ella me sonrió. A lo que obviamente respondí con una sonrisa. No podía creer que aquel ser divino tenía contacto con los mortales como yo. Después no la vi más. Aquella noche salí a comer afuera para asegurarme que el alcohol demorará más en cumplir su misión. Con la guatita llena y el corazón contento volví al hostal. Para mi sorpresa mi ángel bebía vino en el bar junto a otras dos rubias y dos tipos más. Aquella noche los dioses jugaron en mi equipo y los dos tipos que acompañaban al trío de señoritas eran chilenos. Por lo tanto, el terruño en común los hizo invitarme a brindar junto a ellos. Era mi oportunidad para saber más de mi rubia misteriosa que me regaló una sonrisa. Su precario español y mi arcaico inglés sirvieron de puente para unir nuestras vidas. Supe que su país natal era Alemania y que tenía 26 años. Además me enteré que llevaba 4 meses viajando por Sudamerica, pero para más información fue la más dura cerradura que pude encontrar. Sólo deslizaba los datos precisos para no darse mucho a conocer. Su carácter alemán comenzaba a hacer estragos y construía un muro tan firme y alto como el que separaba a su país hasta 1989. Esa noche fue mi primer acercamiento al ángel que creí haber imaginado. A la mañana siguiente la vi desayunando sola. Bingo. Rápidamente fui en busca de mi comida y pregunté si podía hacerle compañía. Era el momento clave. Si me decía que si, podía conocerla más; pero si la respuesta era no, quedaba solo y abandonado al otro lado del muro. Para mi sorpresa aceptó mi compañía y nos pusimos a conversar. Esa mañana no fui capaz de romper el hielo germano de su carácter, pero iba en buen camino a derretir esa coraza.

Nuestra morada nos hizo toparnos nuevamente y ahí la conversación fluyó con más naturalidad. Ya nos habíamos hecho las preguntas de rigor y comenzamos a reírnos de nosotros mismos. Nos prometimos ayudarnos con nuestros idiomas, es decir yo sería su profesor de español y ella mi maestra de inglés. Los días junto a ella fueron increíbles. El tenerla a mi lado y sentirla mía ni yo lo podía creer. Me miraba al espejo para pegarme cachetadas y despertar de aquel sueño bonaerense. Tomarla de la mano, sentir su clara piel y oler su pelo era una sensación indescriptible. Había logrado capturar al ángel. Todavía recuerdo nuestras clases de idioma en las que nos reíamos de nuestra pobre pronunciación. Es imposible borrar de mi memoria los desayunos juntos en los cuales ella compartía conmigo su capuchino alemán. Recuerdo cuando me llamó a su habitación para darme de probar nutella, ese chocolate untable en el pan que era delicioso. Le molestaba que fumara, y le enseñe a decirme “el fumar no es saludable”, así, cada vez que me veía con un cigarro en la boca me decía en su español mecanizado: “el fumar no es saludable”. La flor de globo que le regalé una mañana le gustó mucho y después la vi guardada en su habitación. Eso me emocionó. Mi estadía en Buenos Aires se alargaba por estar a su lado, no quería dejarla escapar, no quería despertar. No podía dejar que una mujer –maravillosa- se interpusiera en mi espíritu aventurero. Pensé en decirle que nos fuéramos juntos a Brasil, pero ella ya había estado ahí. Cuando le dije que abandonaría la capital argentina me dijo que la acompañara a Uruguay. Estuve a milímetros de decir que sí, pero mi meta era llegar a Brasil. Así que un “deja pensarlo” fue la frase más certera en ese momento. Esa noche me acosté pensando en seguir con mi ángel hacia Montevideo y Colonia o continuar con mi periplo hacia el país de la samba. Al día siguiente después del clásico desayuno juntos, le dije que iba a caminar solo por la ciudad. Ella se quedaría estudiando español. Sin pensarlo llegué a la estación de buses y compré pasajes hacia Brasil para 24 horas más. Con pasajes en mano le dije que continuaba mi viaje solo y ella me entendió. Ambos sabíamos que fue lindo mientras duró. Me sentí como Jack Nicholson cuando le dijo a Diane Keaton: “Ojalá hubiese durado más de una semana”.

Todavía seguimos en contacto. Internet es nuestra vía de comunicación. Ella me escribe en español y yo en inglés para seguir practicando los idiomas; ella me escribe desde Uruguay y yo desde Chile, pero cuando nos leemos las distancias desaparecen. Sabemos que fue increíble, pero cada uno debía seguir con su respectivo viaje. Ella visitará Chile y seré el primero en ir a recibirla, un par de semanas más y me convertiré en su guía turístico a tiempo completo. Serán más días lindos que también llegaran a su fin, pero serán días que duraran más de 24 horas. ¿Y después?. Ninguno de los dos lo sabe. Y ninguno de los dos lo quiere pensar.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Anónima


Pienso en ella tres veces en el día. Toda la mañana, toda la tarde y toda la noche. Y mientras duermo, sueño con ella. Siento su aroma cada vez que respiro. Cuando la leo me concentro como si fuera la mejor novela de mi vida. Pero cuando la escucho todo el resto del mundo se vuelve silencioso. Si es que no la veo, me la imagino. Y si la tengo frente de mi, no la puedo dejar de mirar. Cuando la toco, mi cuerpo lo agradece, pero cuando la beso mi boca se conmueve...


y eso que todavía no la llego a amar.

Eso me dijo...

here are times.. when you''ll need someone..
i will be by your side..
there is a light, that shines,
special for you, and me





¿Qué dijo?

Como fresa para chocolate

Me invitaste una cerveza. Yo la acepté gustoso. Reiste de mis tonteras. Yo seguía repitiendolas. Me diste de fumar. Yo no paraba de botar humo. Me hablaste solo por curiosidad. Yo continuaba hablando tonteras. Te convertiste en fresa. Yo en chocolate. Leiste mis líneas. Yo escribía y escribía. Me dijiste: "Quiero salir". Yo te invite. Querías bailar. Yo te saqué a la pista de baile. Me dejaste oler tu cuello. Yo nunca olvidé tu aroma. Tuviste miedo. Yo te tomé de la mano. Besaste a otro. Yo tuve rabia y bese a otras. Me miraste a los ojos. Yo asumí que me gustabas. Corriste tu cara. Yo morí de verguenza. Te convertiste en mi amiga. Yo quería ser más que tu amigo. Dijiste: "Te quiero". Yo no me canso de decirlo. Me besaste. Yo fui feliz. Nunca me dijiste nada. Yo me dí por vencido. Seguiste callada. Yo miré a otro lado.

martes, 16 de septiembre de 2008

D



No sé por qué esta canción hace que me acuerde de ella. Quizás la escuché la tarde que la conocí, puede que la haya oído cuando la fui a dejar y me devolví a mi casa, capaz que algún auto la tenía sintonizada mientras nos besabamos por primera vez. No lo sé. Lo único que tengo claro es que cada vez que escucho la canción ella viene de inmediato a mi memoria.

Me caía mal y era muy pesada. Creo que por eso me gustaba. Venía saliendo de una relación y ella fue la mujer perfecta para empezar de nuevo. Pero existía un inconveniente. Ella pololeaba. Sin embargo, eso no le importó cuando me pidió que la acompañara a comprar más cervezas, ya que luego de dos cuadras y antes de llegar a la botillería nos besamos. Según lo que me dijo estabamos muy cerca de la casa de su pololo. Yo no estaba ni ahí. Supongo que ella tampoco por la forma en que me daba besos.

Era un carrete de domingo en la tarde. Un amigo se había quedado solo y no tuvo mejor idea que invitar a unas chiquillas y a nosotros para bajar unas cervezas. Apenas la vi me gustó. Lo mismo pensó otro de mis amigos. Mi supuesto contricante tiró toda la carne a la parrilla y la chiquilla en cuestión no lo pescó. Yo, por mi parte, no le dí mayor importancia, salvo, unas tallas que le tiré.

Cuando mi amigo escuchó que ella me pidió a mi que la acompañara a comprar más cervezas, supo que su batalla ya estaba perdida. No iba a pelear en vano y sacrificar toda su artillería, cuando la conquista la había ganado otro general.

Nos besamos. Fue rico. Daba unos besos increíbles. Siempre recuerdo su forma de besar. De hecho, era una de las cosas que más me gustaba de ella. A lo que se sumaba su cara de enojona, su pésimo caracter y su fácil manera de hacerla enrabiar. Me encantaba cuando la hacía enojar.

Pero ella tenía pololo. Nuevamente me teñía los pies con barro. Nos teníamos que ver a escondidas. Y lo más divertido es que nos escondíamos en una iglesia y "pecabamos" ante los ojos de Jesús en la cruz. Él veía cuando yo la tocaba.

Un día me dijo que iba a terminar con su novio si yo le prometía estabilidad. No me gusta prometer cosas que no puedo cumplir. Quiso continuar con su estable pololeo, mientras que yo atiné con una conocida de ella. Perdón, no fue de mala onda. La chiquilla se me tiró al dulce y caché de una que la cabra no era diabética. A los dos días la pesaita' me llamó para que nos juntaramos a conversar. Obviamente accedí de inmediato. Sabía que había atinado con una chiquilla que ella conocía y lo asumí sin mayor culpas. Me dijo que no le podía hacer eso si recién hace un día que no estabamos juntos. Le repliqué que nunca estuvimos juntos. Ella se paró y me dejó hablando solo. Fue la última vez que la ví....

hasta hoy. Cuando llegué al andén la ví después de muchos años. Como era de suponer seguía con cara de enojada, bellamente enojada. No le hablé, a pesar de que todavía estaba bastante rica. Me cambié de vagón, saqué mi Ipod y busqué "All'n my Grill". Puse Play y me acordé de todo lo que acabo de escribir.

Un beso D.
(aunque haya preferido cambiarme de vagón)

lunes, 4 de agosto de 2008

Never Zorrender

El otro día con un amigo conversábamos sobre la muerte. Ahí él me dijo que una muerte nunca venía sola, de hecho, cuando alguien fallecía existía una regla de tres. No sólo se moría una persona, sino que dos más la acompañaban en el deceso.

Podría hablar de mi abuela -"La Mami"- que murió hace alrededor de dos meses atrás, ya que puedo afirmar que ella comenzó con la saga. También me podría referir a Jaime -"Cronos"- un amigo de la infancia que falleció el domingo pasado. O también de "La Niña", la mítica mascota de la mi gloriosa Escuela de Periodismo, que también murió hace algunos días. Pero no. Hoy hablaré de Carlos Picardo. Más de alguna persona se preguntará: ¿Quién es Carlos Picardo?.

Carlos Picardo era un ancianito fanático del fútbol. También fue un experimento televisivo de Felipe Avello, pero ahí se hacía llamar Carlos Picarte. Pero donde le agarré un cariño fue cuando defendía los colores de Santiago Morning en el clásico Show de Goles. En el programa de Chilevisión Carlitos ponía su pecho por los microbuseros, a pesar de ser hincha de Colo-Colo. Esto último se le notaba a leguas.

Me reía a cabalidad con las estúpideces de Carlos Picardo. Sus dichos, sus porras al Chaguito, sus peleas con Camacho (defensor de La U), sus picardía al opinar, su sordera que le impedía escuchar los relatos del compacto del partido del Morning, su temple al resistir hidalgamente las burlas de los demás contertulios y su carisma.

Nunca olvidaré cuando gritó a los cuatro vientos: "Chaguito Morning Never Zorrender". Al igual que Felipe Bianchi y todos los contertulios, sentí que la risa estalló en mi boca de inmediato. Nadie logró descifrar que diablos quiso decir Picardo. Sin embargo, el cántico quedó en la memoria colectiva de todos los asiduos al Show de Goles. Incluso, de los contertulios.

No obstante, en la semana leí en el diario que Carlos ya no podía gritar más. Sus porras se ahogaron al momento de ahorcarse en la soledad de su casa. El grito se apagó cuando cerró sus ojos, aunque la voz sigue oyéndose más fuerte que nunca. El "Never Zorrender" se transformó en el grito de guerra de cualquier hincha del fútbol, independientemente de los colores alojados en el corazón. Por lo menos, cada vez que vea al Chaguito tengan por seguro que gritaré, aunque sea internamente, ... Never Zorrender.

domingo, 29 de junio de 2008

Mira a Miranda

Siempre pensé que Charlotte era mi favorita, pero Sergio Paz abrió mis ojos y me hizo comprender que la verdadera heroína es Miranda:

La suma de todas las mujeres 
Por Sergio Paz

Todas las mujeres quieren ser Carries (o Samanthas), pero tarde o temprano se dan cuenta de que mucho mejor es ser Mirandas. Por eso me gusta. No pierdes el tiempo con ella. Desde un principio sabes que Miranda será Miranda a los 40, a los 70. Seguro que por eso el casting para ella resultó tan bien. Miranda tenía que ser colorina y de ojos verdes. O sea debía, ser tan gatúbela como rara y misteriosa.  Si juntáramos a varias féminas y les preguntáramos con qué características de las chicas se sientes identificadas, la mayoría marcaría lo que hace que Miranda sea tan deliciosamente Miranda: cínica, conservadora, ambiciosa, segura de sí misma. Amante no del amor, sino de la familia. Repasemos "Sex and the City". ¿Quién evolucionó más en la serie? Pues Miranda. Ella no sólo fue la primera que compró departamento, tuvo novio y luego un hijo, sino también la que más rápido pasó de la tardía adolescencia a la desequilibrada adultez. Para Miranda, por ejemplo, la moda nunca fue seguir las últimas tendencias, sino, ir bien vestida al trabajo. ¿Vieron alguna vez una chuchería en el departamento de Miranda? Cuento aparte es su profesión. Abogada. Es cosa de hacer la lista: las sicólogas aburren, las doctoras dan miedo, las profesoras agotan. Las abogadas, en cambio, siempre están listas para litigar. Con una abogada nunca terminarán en llanto o histeria desatada. A lo más una separación. Y aquí ya entramos derechamente en el terreno Steve, el novio de Miranda. Él sabe que detrás de la armadura de Miranda hay una mujer dulce que sólo quiere amor. Además, me gusta Miranda porque se parece a mi mujer. Pesada pero dulce, neurótica pero contenida. Seamos sinceros. ¿De qué se trata "Sex and the City"?. Pues de cómo las mujeres se transforman en Miranda. 

Completamente de acuerdo con el Sr. Paz.


viernes, 20 de junio de 2008

Súper 8

Después de reírme a mandíbula batiente con una conversación múltiple de messenger, en la cual molestábamos sin contemplación alguna (típico de TEP) a un amigo por su curiosa relación con la mítica y clásica golosina llamada Súper 8, partí al negocio más cercano y compré un par de dulces. El asunto es que llegué a mi casa y repetí el ritual que por años me ha acompañado en la ingesta del delicioso Súper 8.

Como es común saco de su envoltorio a la barra cubierta de chocolate. Y ahí es donde comienza la manía. Cuidadosamente capturo la primera capa del Súper 8 y la retiro hasta lograr ver la mísera cantidad de crema que trae. Sin embargo, omito tal preocupación y sigo detenidamente desprendiendo al dulce de sus casi 5 capas que lo componen hasta dejarlo reducido en una delgada línea de golosina cubierta de chocolate. Y ahí murió.

Paso a paso:














































lunes, 16 de junio de 2008

Antes y después...

Por fin encontré el contenido ideal para revivir este abandonado blog:











Como pueden ver a estos gringos locos no se les ocurrió una mejor idea que agarrar fotografías antiguas y tratar de captar una de similares características pero después de varios años. Y el resultado era ese.

Así que más rato me pondré a revisar las fotos antiguas y veré cual puedo reproducir.

Visiten el sitio acá.

viernes, 18 de abril de 2008

Concentración de viernes

Hoy es viernes. Desde el martes me atacó un fucking resfriado que me ha tenido con fiebre, con una maldita tos de perro San Bernardo, congestionado (y no de tráfico) y estornudando sin la mínima posibilidad de taparme la boca. Por lo general salgo a carretear aunque sea un día a la semana entre lunes/martes/miércoles/jueves para no perder el ritmo digo yo. La enfermedad me ha impedido seguir la rutina. Hoy es viernes y me siento mucho mejor -si se resfrían consuman Gripasam, una pastillas cada ocho horas, y flor de remedio- pero tampoco saldré.

Habían full panoramas, entre los que destacan la soledad en la casa de ella, la azotea donde están C-A-V- K más prendidos que el grupo flama, carretes al mil por ciento y el siempre mal ponderado L&L. Pero no. Me quedé leyendo frente al pc, viendo "Blood in, blood out" (que la tengo que ver al menos una vez por mes), escuchando rap de Los Angeles y tratando de recordar algunos pasajes de mi anterior vida de chicano. Porque si no lo saben yo me re-encarné en lo que soy ahora, ya que antes fui un chicano. Otro dato: K en su vida pasada fue puerto riqueño que vivió en Chicago.

Continúando con mi noche de viernes, también hay que recalcar que comí tallarines, siempre los carbohidratos son necesarios antes de correr. Porque la principal razón por la que me quedé en casa fue que mañana tengo que ir a competir en una sana corrida familiar. Son miseros 5 kilómetros pero ante mi enfermedad pueden resultar todo un escollo. Espero cronometrar por lo menos 20 minutos con 35.5 segundos. O sea la mitad de lo que marqué en la Maratón 2008 de Santiago.

Ahora puse la alarma del celular, 08:30 horas, y dejé en silencio el teléfono porque como es costumbre pueden llamar más rato los cabros. Mañana tempranito a sudar la gota gorda.

PD: Cabe destacar que el sacrificio de dejar de beber durante dos semanas antes de la maratón de Santiago valieron la pena -aunque no se puede olvidar el entrenamiento diario-, porque en los 10 kilómetros marqué 41 minutos con 31 segundos. Entre los 6.500 competidores llegué en la posición 141 y dentro de mi categoría, varones entre 20 y 39 años, mi lugar fue el 68. Muy bien.
Ahora el 21 de septiembre me espera Buenos Aires para correr los 21 kilómetros de la maratón bonaerense y si todo sale bien a fin de año a España, también a correr.

lunes, 14 de abril de 2008

Hombre árbol

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Entonces ... podríamos decir que el hombre se podó.

Razones por las cuales todos me dicen que soy flojo:

Cuando mis viejos de iban de vacaciones y yo me quedaba solo en la casa. Es decir, un hombre soltero independiente que tiene que apelar a sus conocimientos domésticos para sobrevivir, lamentablemente no lo hacía.

* Para no desarmar la cama y tener que hacerla de nuevo, dormía en sacos de dormir en el piso de mi pieza. Claro, habían excepciones cuando alguna chiquilla requería colchoncitos. Pero aún así, mancillabamos el honor de la cama de mis padres.

* La misma situación anterior pero en el sentido de comida. A veces cuando mis papás iban al supermercado para abastecerme de mercadería les pedía que me trajeran platos y cubiertos de plásticos para no tener que lavar la loza y botar tales implementos.

* Cuando no me traían utensilios desechables sólo acumulaba la loza por días y esperaba que alguna señorita con aires de Elvira viniera a mi casa y lavara los platos.

* En el momento en que no tenía ganas de "cocinar" -entre comillas porque sólo se hacer papas fritas, completos, pizzas y comida que metes al microhondas para esperar dos minutos, leáse pastas preparadas, arroz mágico que viene en un sobre, sopas para uno y todo eso-, apelaba a las visitas express a las casas de mis amigos a la hora de almuerzo. Así las mamás de mis amigos me preguntaban: "¿Almorzaste?". "No tía", respondía. A veces era tan barsa que me quedaba hasta a tomar once.

* Cuando ya había visitado las casas de todos mis amigos y les conocía la mano a todas sus mamás -Ejalé-, tengo que gastar plata e intoxicarme en ass, completos, pizzas, o cualquier tipo de comidad chatarra.

Flojo por la vida

* Uso el pelo largo o me rapo al cero sólo para no peinarme. Eso cansa. Cuando me rapo al cero alguien me corta el pelo asi que minimízo esfuerzos.

* Me gusta moler la comida así no gasto energías en masticar.

* No me gusta guardar la ropa en el closet y prefiero dejarla tirada en mi pieza. Así no pierdo tiempo en pensar dónde dejé las pilchas. Ya que sé que están tiradas en algún lugar de mi sucucho.

* No abrocho mis zapatillas, asi no me tengo que agachar para desaborcharmelas.

* No uso reloj porque eso implica sacarlo y ponerlo en la muñeca izquierda todos los días. Para eso existe el celular y puedes ver la hora.

* Cuando tomo té o café y le agrego endulzante en gotas trato de hacerlo en forma circular. De esta manera, me ahorro la paja que significa revolver el té o el café con una cuchara.

* Si bebo un trago y veo que hay bombillas, obviamente saco una y tomo con pajita. Así no se me cansa tanto el brazo por llevar el vaso a mi boca.

* Me gusta fumar marihuana en pipa, ya que si lo hago en papelillos hay que armar el pito. A eso se suma que me quedan como el chico. Esto último no es de flojo es de weón. (Aunque el otro día un amigo me decía que para no quedar en verguenza frente a los amigos cuando eramos chicos practicaba con oregano en su casa).

Creo que podría seguir y seguir enumerando razones, pero como soy flojo me da paja. Adiós.

lunes, 10 de marzo de 2008

Marzo

Llegó marzo. El mes del año más atemorizante que imprime nuestro país. No me explico por qué todos se pusieron de acuerdo en tirar todo para el tercer mes. Que volver de las vacaciones, que entrar al colegio, que las patentes, que la universidad, que buscar pega, y muchos qué más.

Para mi es un marzo muy diferente. Por primera vez en casi 20 años que no entro a estudiar. Que marzo no significa una vuelta a los cuadernos y los lapices. Demasiado raro. Ahora marzo significó una vuelta al trabajo. Una pega que en realidad no me hace feliz, pero que me salva por la plata y las condiciones de trabajo. Ahora a fines de marzo replantearé o replantearán mi estadía en mi actual casa laboral.

También decidí no inscribir mi tesis este año. La motivación por mi hacer el registro se mantiene más fuerte que nunca, pero para hacer algo que pretendo sea galardonado hay que tomarse su tiempo y no hacerlo a la ligera. De todas formas, este año se comenzará a trabajar de manera independiente.

Y para empezar el año sobre otros pies me compré una moto. Sí. Ahora soy un moto ratón y salgo de lunes a lunes con el Negro Piñera, Coco Legrand, el Bigotón de American Chopper con lo que formamos un cuarteto del terror. En cualquier momento me compro la chaqueta y los pantalones de cuero, las botas de vaquero con piel de cocodrilo y dejo mi bigote mucho más frondoso.

Así empieza marzo.

PD: Me dio paja buscar fotos.