domingo, 15 de noviembre de 2009

Similitud

¿En qué se parece Barney El Dinosaurio a la Iglesia Católica?

La respuesta con sus propios ojos:




domingo, 30 de agosto de 2009

Groupies

A propósito de la venida de Xzibit a Chile se me vino a la memoria la película Almost Famous. El filme relata la historia de un adolescente fanático de la música que tiene la oportunidad para escribir en la Rolling Stone. Para ello sigue de cerca, muy de cerca, a uno de sus grupos favoritos. Transformándose en uno de ellos y viviendo lo que vive un Rock Star en alguna gira.

En su periplo también conoce el lado de la fama. Una fama que viene acompañada de mujeres. Féminas que se entregan en cuerpo y alma a los cantantes. Es decir, groupies.

Mi labor periodística me ha llevado a estar muy cerca del ambiente musical. He visto de cerca la visita de grandes exponentes del rap a nuestro país. Y también he visto cómo las mismas caras se repiten ante la venida de determinado artista.

Es que las groupies no pueden faltar. Los productores de eventos tienen que hacer sentir de la mejor manera posible a los mc’s, y para ello, recurren a ese ramillete de flores que están dispuestas a adornar los camarines, y en algunos casos, las habitaciones de los cantantes.


Ellas, por su parte, se sienten importantes. Se sienten queridas y creen que son una preocupación del artista. Cámara en mano tratan de inmortalizar el momento para subirlo a su fotolog, facebook, flickr o guardarlo dentro de su disco duro. Pero no tienen la más mínima idea. Conversando con un importante artista extranjero me contó que solo las ven como un pedazo de carne, como un instrumento sexual momentáneo, como un souvenir del país de turno. No se preocupan de su nombre, acaso les gusta su música, ya que solo les interesa que muestren sus pechos o les realicen sexo oral.

Dentro de la escena nacional estas féminas se repiten. Pero no soy nadie para dar nombres, por que ellas ya están bastante peluditas para saber donde se meten (y lo que se meten en la boca).

Obviamente son necesarias. Los que de verdad disfrutamos la música queremos que el artista dé todo lo que tiene sobre el escenario. Y si una chiquilla, por mero placer de estar con alguien famoso lo hace, mucho mejor.

Es casi seguro que en estos momentos, estas mujeres están en el camerino de Xzibit y más de alguna tenga la gentileza de acompañarlo a su hotel. Pero bueno, si el nigga se mandó el show de su vida, todos los que fueron a verlo también agradézcanle la groupie.

Larga vida a las groupies.

lunes, 3 de agosto de 2009

Lo que aprendí

Aunque suene cliché no está demás decir que cada historia de vida deja enseñanzas. Un viaje, una conversación, una amistad, una borrachera, una relación de amor, un época de trabajo, en fin, variadas situaciones o períodos que marcan al ser.

En todo este tiempo me enseñaste que las toallitas húmedas eran lo mejor para limpiar las zapatillas. Que debía pasar mis dedos por mi pelo con bálsamo mientras estaba en la ducha, para que así me costara menos desenredarlo. Aprendí a hacer de la Limón Soda mi bebida favorita y a elegir entre todos los Absolut’s de sabores, el Pera. Comprendí que debía ser considerado con mi copiloto cuando paso por un lomo de toro. Que las mejores Lays del universo son las Serrano. De verdad creí que mi límite es el cielo. Que mi baile con la visera hacia abajo es lo menos sexy que existe. A disfrutar de dormir acostado hacia la orilla. Que no debía hacer sonar los dientes. A disfrutar de las papas fritas caseras con salsa golf.

Podría seguir eternamente, pero creo que lo más importante que aprendí contigo es a amar como nunca antes había amado.

lunes, 6 de julio de 2009

Tatufla

Muchos te conocieron como Juan de Dios Durán Miranda, yo aún recuerdo que La Mami te decía “El Viejo”. Pero para todos los que estamos acá fuiste “El Tata”. Ayer 30 de junio decidiste dejarnos. Sin embargo, lo que en verdad nos dejaste fue un gran legado. Un gran legado llamado familia. Junto a La Mami, lograste criar y educar a cinco hombres y a tres mujeres que fueron capaces de formar sus propias familias. Y en cada una de ellas el apellido Durán revivía con más fuerza.

Para nosotros fuiste padre, abuelo, suegro y hasta bisabuelo. Y ahora tres generaciones se reúnen para despedirte. Pero como dice el lugar común no es un hasta siempre, sino que más bien un hasta luego. Ya que es más que seguro que seguirás viviendo en cada uno de nuestros corazones y tus canciones continuarán sonando con la misma intensidad de siempre.

Podría revivir miles de anécdotas que tuve junto a ti. Pero invito a mi papá, a mi mamá, a mis tíos y tías, y a todos mis primos a escarbar en lo más profundo de su disco duro y rememorar el mejor de los recuerdos y atesorarlo junto a su corazón.

No obstante, es imposible de olvidar esas historias que nos contabas a todos. Los grandes goles del Ballet Azul, ese centrodelantero llamado Horacio Villavicencio que se perdió por ser bueno para el trago o tus aventuras con Segundo Retamales allá en el campo. En fin, historias y anécdotas que quizás solo vivían en tu mente, pero que, para todos los que las escuchamos eran tan verdaderas como la vida misma.

Hoy no venimos a despedirte. Sino que más bien te acompañamos en tu re-encuentro con La Mami. Ella te espera con los brazos abiertos para que por fin puedan descansar y caminar tomados de la mano junto a nosotros. Porque no hay duda de que jamás los olvidaremos.

sábado, 27 de junio de 2009

Te comportaste como una vil puta

Conmigo te comportaste como una vil puta. Me sedujiste, me engatusaste, te presentaste frente a mi como la mejor de todas. Y yo caí redondito. Tus curvas, tus colores, tu potencia, la forma en la que me mirabas fueron el aliciente perfecto para que cayera rendido a tus pies. Dejaste que te montara. Permitiste que te tocara y te presentara frente a mis amigos. Veía la envida en los ojos de mis colegas y eso me hacía más feliz. Pero te comportaste como una vil puta.

Cambié a mi niña que nunca me destiñó (sí, dos veces) por ti. Tan solo fueron cuatro (quizás un par más) las ocasiones en las cuales fui feliz junto a ti. Pero no. Tú insistías en que eras para mi y yo para ti. Yo lo creí. Ciegamente me entregué a tus encantos. Pero te comportaste como una vil puta.

Muchas veces creía que el problema era yo. Que no te entendía, que no te sabía apreciar. Incluso, cambié el apodo que te había dado porque sé que no te gustó. Te puse uno a tu medida. Un sobrenombre que caracterizaba tu sonido y tu forma de ser. Pero te comportaste como una vil puta.

Me dejaste tirado. Una, dos, tres, incontables las veces que quedamos a medio camino. En una oportunidad fui yo quien te dejó botada en la calle. No me importó nada y solo me largué. Me mirabas mientras me iba, pero nada se interpuso en mi decisión. Pero te comportaste como una vil puta.

Todavía era mía, pero nadie lo sabe. Te tengo en mi poder, pero a la vez están tan lejos de mi. Ahora son otras manos las que te tocan, es otro el que te monta. Pero me aburrí, ya que te comportaste como una vil puta.

Ahora llegó mi negrita. Quizás es más delgada y tiene menos cuerpo. Pero ella nunca me ha fallado. Viene nuevita y de paquete. Nadie la ha montado antes. Yo fui el primero y el único que ha estado con ella. Y nunca me falla, en cambio tú, te comportaste como una vil puta.

Minmei querida todavía estás en mi poder y te amo, aunque te hayas comportado como una vil puta.


jueves, 29 de enero de 2009

Mi nueva villana favorita

El Joker de Batman The Dark Night es un niño de pecho a su lado. Si Freddy Krueger caminara solo a las 05:00 horas ten por seguro que cruzaría a la vereda de enfrente si ve que ella se acerca a pasos agigantados. Cuando querían hacer dormir a Hannibal Lecter su madre le decía que si no cerraba sus ojos vendría ella a buscarlo. Imaginen que la madrastra de La Cenicienta fue su nana y que Darth Vader tiene esa voz ronca porque ella le quito sus remedios para la garganta. Ella mató a la mamá de Bambi y le escondió el Bong a Vasayr. En simples palabras: una malvada.


Si fuera un personaje de comic lo más probable es que no existirían los superhéroes o heroínas que se atreviera a enfrentarla, ya que a través de sus ojos transmite el odio que acoge su alma. Su pelo rizado esconde los más maquiavélicos planes en contra de sus compañeros y el tono de voz sureño no quita la fiereza de sus viperinas palabras.

Ella es Angélica, mi nueva villana favorita. Con el pasar de los días me he vuelto un televidente asiduo a “1810”. El programa reality de Canal 13 me cautivó por la diversidad de personajes mediáticos y “comunes” que son parte de éste. Sin embargo, la pluralidad de los participantes no es su mayor atractivo, ya que la verdadera protagonista es Angélica, la semilla del mal del programa.


La nueva “Chucky” de la televisión chilena ya había participado en un show de similares características. De hecho, se alzó como la ganadora del reality “Granjeras” del mismo canal y es que además de ganarse el odio y la animadversión de sus compañeras se guardó en el bolsillo la no despreciable suma de 50 millones de pesos. Un premio que consiguió en base a sus atributos físicos y un admirable sentido de confianza. Dijo que iba a ganar y venció con comodidad en la final.

Por ello, en su segunda incursión televisiva entró con un rol predestinado. Asumió de antemano que tenía que ser la mala del programa. Buscó unas pocas alianzas para no sentirse tan sola en “1810” y comenzó su plan maestro. Desde el principio coqueteó con Arturo Prat –nieto del que dijo: “Al abordaje muchachos”- hasta que consiguió que se transformara en su partner. Y desde esa posición empezó a disparar a quién se le cruzara por delante.

La primera de sus victimas fue Edmundo, el mini galán-futbolista-amateur-de-Hossana ganador de “Amor Ciego”. Le comentó, con una clara cizaña, que su polola estaba jugando a dos bandos mientras él se disfrazaba de sirviente o patrón. Tal declaración sumergió en un mar de pena al joven de la voz de pito, al punto de llegar a cometer actos impropios que lo catapultaron a su expulsión del reality.

Luego, en su papel de Señora humilló a más no poder a Nicole, una linda chiquilla anónima que se vio denostada con el trato de Angélica. También sacó de sus casillas a Janis Pope, que es por decirlo menos, la hija prodiga del género en nuestro país. El talentoso gordito Marcelo “Toby” Vega fue otra victima más de la pesadez de nuestra querida villana.

A eso se suman, los mini conflictos que ha tenido con el Instructor de Pelotón y otros participantes de “1810”. Al parecer uno que se ha ganado la simpatía de la nueva Quintrala ha sido Mario, ganador de “Amor Ciego 2”, y más que nada debido a la simpatía del tímido chiquillo.

Pero con lo que se debería ganar el cetro de la mejor villana de todos los tiempos fue con el ataque a Pamela. Pamela es una joven de 26 años de profesión Técnico Jurídico y contextura gruesa. Siendo políticamente incorrectos es la típica guatona que se tiene que hacer la simpática para caer bien en el grupo. Además, en su condición de gorda se ganó el cariño y la protección del cacique araucano del programa, Gabriel “Coca” Mendoza. Dicha relación representa el cuidado del típico machista ante la débil de entre los participantes. En el capítulo de anoche –miércoles 28 de enero- la obesa Pamela tuvo la desfachatez de nominar a Aldo –un tipo intrascendente- utilizando el argumento de que no era una aporte a la competición, siendo que ella no ha participado en ninguna prueba debido a su peso.

Terminada la declaración de nominaciones Angélica se acerco rauda a Pamela y le lanzó un rosario con los más divertidos epítetos relativos a su condición física. Entre otras cosas le dijo: “…eres una morsa que no tiene cara para decirle a Aldo que no es ningún aporte a la competencia, cuando tú no haz participado en ninguna…”, “…te apuesto a que si te hubieras subido a un tablón lo hubieras quebrado por tu peso gorda patética…”, “…rasca, no tienes moral para decirle eso a Aldo…”. Ojo, y eso es lo que me acuerdo, porque el discurso venenoso tuvo varios minutos.

Ante eso, Pamela se puso a llorar desconsoladamente mientras Angélica seguía descargando su furia. Intervino el héroe mapuche con tal de que la gorda no cayera en una depresión. Esta última tuvo que arrancar al patio, pero nuestra villana continuó con los descargos. Ardió Troya. Ella se mostraba complaciente.

Es más, luego del episodio “Morsa”, al otro día el Instructor se acercó a la fierecilla para tratar de calmar aguas. Es decir, el ex militar suplicó misericordia a la verdugo del programa. Todos le temen a Angélica.

Desde ahora y en adelante, me transformé en fan acérrimo de Angélica. Espero que la semilla del mal reine en “1810” y siga con su estela de odio hacia sus compañeros. Porque es más que seguro que mi querida villana representará el lado oscuro de la fuerza.

viernes, 2 de enero de 2009

Y si hubiera sido...

...la persona que elige la colección urbana de Nike para Latinoamérica. Viajaría al menos tres veces por año, su mes por lo menos, a Nueva York y Europa en busca de las últimas tendencias deportivas urbanas. Recorrería las tiendas y calles de las ciudades, fijándome en zapatillas, poleras, polerones y un sin fin de cosas. Obviamente estaría auspiciado por Nike y me codearía con las más grandes estrellas pertenecientes al conglomerado multinacional.



Y si hubiera sido…

Reportero de la Rolling Stone. Pasaría en todos los conciertos que se me ocurrieran y vería música en vivo gratis. Disfrutaría de los mejores sonidos contemporáneos y viviría rodeado de la efervescencia que se gesta en una presentación en vivo. Entrevistaría a los mejores músicos y tendría conversaciones con y sin sentido musical. Tendría una colección gigantesca de discos que me regalarían los artistas, con tal de que les haga una revisión y se los publique en la revista.



Y si hubiera sido…

Futbolista. Estaría en Europa jugando en las mejores ligas del planeta y enfrentando a los mejores defensas del mundo. Manejaría un automóvil último modelo y saldría con una maniquí internacional. Llevaría los pantalones abajo por el peso de los billetes en mis bolsillos. Cada vez que visitaría Chile juntaría a mis amigotes y armaría un carrete sin límites. Además, ellos se aprovecharían de mi fama y atinarían con mis groupies (Ley del chorreo).

Y si hubiera sido…

Adicto a la pasta base. Vagaría por las calles buscando dinero para conseguir más droga. Mi madre sufriría en casa porque le sacaría su plata, joyas, televisor, cocina, dvd, cama y cualquier producto de valor, para empeñarlo por pasta base. Mis amigos serían igual de angustiados que yo y la ceniza sería el bien más preciado que recolectar.

Y si hubiera sido…

Antropólogo. Pasaría limpiando y buscando huesos o artesanías porque mi rama favorita sería la arqueología. Encontraría el dinosaurio más grande de la historia de la humanidad en un cerro de Puente Alto. A este último lo bautizaría como Chorizo Hampón. Tendría mejor look que el mismo Indiana Jones y salvaría a muchas más mujeres.

Pero no… soy periodista, trabajo harto, vivo una vida tranquila, tengo a mis amigos que son como mis hermanos y una preciosa mujer que amo mucho a mi lado.


martes, 23 de diciembre de 2008

(8) Cuando por primeeeeeeraaaaaaaaaaaaa vez te vi (8)

Recuerdo exactamente el día que te conocí.

Cualquier persona normal hubiera terminado la noche a eso de las 05.00 am, pero con un par de amigos decidimos que todavía nos quedaba cuerda para rato. Llegamos a un after hour casero que estaba de lo más ameno. Luego de un par de copas y risas te vi cruzar la puerta. Venías acompañada de una amiga así que nuestra conversación tendría que fluir con naturalidad.

De un momento a otro, estabas sentada a mi lado riéndote de mis estupideces. Fomentabas mi borrachera mientras nos burlábamos de quienes nos rodeaban. Conectamos de inmediato nuestros gustos musicales y nos seguíamos riendo. Hundidos en un sillón bebiendo cerveza.

Con el ritmo de los chistes me bautizaste como Julio César. La ebriedad no me hizo comprender el concepto, pero de picado te nombre Cleopatra. Todo eso sucedía al mismo tiempo en que veíamos el cortejo del Macho Alfa con la Hembra Beta.

Nos despedimos con la idea de carretear en otra oportunidad. Por lo general, esas promesas son una ilusión momentánea bañada en alcohol y sazonada con adrenalina. Pero esta vez no fue así. Pasó el tiempo y nos enamoramos.

Ailoviusoumash

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Mira de lado

Hoy me dieron una noticia y la primera persona a la cual se la conté fuiste tú. Quizás caí en el entusiasmo y me emocioné demasiado con la buena nueva, cuando todavía no hay certeza de que ocurra. De hecho, pensando con la cabeza fría creo que las posibilidades de que parta por un período considerable son mínimas.

Apenas te comuniqué la posible "partida" me puse a pensar que el proyecto involucraba separarme de ti. Y eso me dio pena. Pensar que estamos construyendo una linda relación y de pronto kilómetros de distancia nos alejarían fisicamente me angustió.

No quiero separarme de tu lado. No soportaría la sensación de estar meses sin tu compañía. Si las horas que no estás conmigo me atormentan no me puedo imaginar que pasaría si las horas se transformaran en medio año.

No te veo desde hace un par de días y ya te extraño. Siento la necesidad de estar a tu lado, amo cuando me haces cariño, amo quedarme dormido en tu regazo, amo despertar a tu lado, amo verte dormir, amo dormirme abrazado a ti, amo que sueñes sobre mi pecho y alrededor de mi brazo, amo tomar desayuno contigo en la cama, amo hacerte reir, amo bailarte y cantarte para que sonrías, amo estar todo el día sin hacer nada... creo que no podría estar sin eso. Pero sobretodo, no podría estar sin ti.

Si bien existe la posibilidad, es muy mínima. Pero día a día aumento lo que siento por ti.

"Si miras con el corazón... verás que eres parte de mi y yo soy parte de ti".

martes, 4 de noviembre de 2008

Stand by

No te he escrito porque ahora te digo las cosas en tu oído mientras estamos acostados en mi cama.




Pero tranqui... cuando dotemos a la casa del TEPrror de Internet tus textos volverán en gloria y majestad.

domingo, 26 de octubre de 2008

Soloh !


Borracho, muy borracho, cojo, sin plata, con frío, de madrugada, con sueño... igual llegué, y soloh !

sábado, 25 de octubre de 2008

Ríe

Me gusta verte reir. Sobretodo cuando yo soy él que te produce alegría. Me dices que te hago feliz y me esmero en mantener esa sonrisa. Cuando veo tu dicha tu cara se ilumina irrandiando esa luz a tu entorno. Por suerte, estoy siempre a tu lado y recibo ese resplandor que viene de ti. Una vez te dije que el llorar involucra mover la mayoría de los músculos de la cara, mientras que el reir solo significa mover dos o tres músculos. ¿Por qué mejor no economizar verdad?

Adoro cuando escucho tu risa. Celebras cualquiera de mis tonteras, lo que me da a entender que nuestra complicidad es algo que nadie más ve. Nuestros códigos, nuestro lenguaje, nuestras manías y nuestra forma de relacionarnos, es digno de envidia. Nadie más los tiene.

Piensas en mi, tanto como yo pienso en ti. Me extrañas de la misma forma en que yo te extraño. Vives con esa ansiedad que también domina mis ganas por estar a tu lado. Somos felices cuando estamos juntos. Reímos como niños, nos comportamos como dos adolescentes y lo pasamos bien.

Sin embargo, lo que me pone feliz es que nos quedan muchos días de sonrisas, arrumacos, besos no besos, terribles besos, cariños en la espalda, entre otras muchas cosas.

martes, 21 de octubre de 2008

Arriendo blog

Primera vez que yo no soy el que escribe en este blog.


Chokolate


A pesar de que pueda odiarte, al punto de no querer ni siquiera divisarte… en el fondo sabes el cariño y el amor que siento por ti… y es que ese cariño va mas allá de un simple gesto de querer compartir mi tiempo y mis días contigo…también se trata de la complicidad que se ha generado entre tú y yo… de que juntos volvemos a ser niños, jugamos e imaginamos las más grandes historias. Contigo puedo jugar y juntos hacemos volar nuestra imaginación. Me dijiste: “soy el rey de las tonteras”, pero cada una de esas “tonteras” ha hecho que poco a poco me conquistes, como hoy cuando apareciste de la nada con una fresa y un chocolate… siempre rememorando nuestra historia… historia que hemos construido día a día… paso a paso… lentos… pero espero que sean seguros.


Sabes que día a día lucho con mis contradicciones… y que a pesar de que me haces soñar y emprender un vuelo, sabes que me cuesta construir castillos en el aire… me dijiste "quiero ser tu arquitecto" y sé que serías capaz de hacer hasta lo imposible y lo más abstracto para verme feliz.


"Todo lo que hago es para hacerte reír" y aunque sea una niña taimada y caprichosa me conoces y sabes cómo consentirme. Me gusta compartir mis días contigo… me haces feliz… siempre y a pesar de todo logras sacar una sonrisa en mi. Hoy jugamos sin querer y a pesar de que a cada rato me repetías que tenias 26 años sé que te sentiste niño otra vez. Amo nuestras estupideces… y que la gente nos mire pensando que hacemos ridiculeces. Gracias por alegrar mis días y pintarlos de colores.


Que mejor para una Fresa que un Chocolate… recuerda que Costa lo dijo: “son la pareja perfecta”. Y como tú dijiste: "Costa siempre tiene razón…"

viernes, 17 de octubre de 2008

Te digo cosas lindas

Sé que cuando me miras se nota que me quieres. Hasta cuando me miras con cierta cuota de odio tus ojos delatan el cariño que sientes por mí. Y eso se nota mucho más cuando te hablo y diriges tu mirada directo a la mía. Incluso, a veces las palabras están de más y nuestros ojos hablan por si solos. Los silencios hacen que nos compenetremos mucho más, porque no basta decir nada para que sepas todo lo que siento por ti. Eso me gusta. En cambio a ti te gustan otras cosas. Eres feliz cuando te consiento y te digo cosas lindas. “Dime algo lindo”, me dices cada vez que te digo que me voy a dormir. Pero yo prefiero ser la última voz que escuches antes de ir a dormir.

Te encanta que te haga cariño en la espalda y te cuente historias cerca de tus oídos. Que te abrace por detrás y te de besos en el cuello. Doblas tu cabeza en señal de cosquillas o vergüenza, aunque sé que te gusta. Cuando paso mis dedos por tu espalda sé que cierras los ojos, dibujo las formas más abstractas en tu cuerpo, pero sé que las entiendes. Escribo y escribo en tu espalda y tratas de descifrar lo que quiero decir, eso nos gusta y nos hace reír.

“Como fresa para chocolate” es tu historia preferida. Y también la mía, sin embargo, ambos sabemos que tenemos tiempo para escribir más y más historias sobre nosotros.

lunes, 13 de octubre de 2008

Avisos clasificados

* Joven borracho y drogadicto cambia historias de amor por amor.

* Se permutan diferentes tipos de Bong's por vajilla utilizada por Luis XIV.
(No. Mejor no, ya que los Bong's no los cambiamos por nada)

* Se compra corazón ávido por amar. Se asegura excelente cuidado.

* Se ofrece recompensa a quien encuentre besos con sabor a manjar desaprovechados.

* Se arrienda espacio en cama de dos plazas sin uso. Preguntar acá

* Se busca asesora del hogar que cocine los días sábados y que haga el amor. El horario de esto último varía de acuerdo a las necesidades de los patrones.

* Si quiere ropa usada vaya al forestal. No se arrepentirá, porque su dinero servirá para comprar cervezas que también disfrutará.

* Se busca conserje que no permita la entrada al 201 de cualquier tipo que responda a estos nombres: Atrox, Alvarito, El Archienemigo, Alvaratrox, Juan Topo, entre otros.

* Se necesita cerrajero las 24 horas del día que esté atento a las perdidas de llave.

* Se busca escritor de graffiti que pinte en el suelo un estacionamiento que diga: "TEP". Uso exclusivo de las visitas de los equivocados. El desafío es que el espacio pertenece a la 9º Comisaría de Santiago.

* Se cambian dos inscripciones de gimnasio por 500 cheques de restaurant.

* Se reciben envases de cerveza.

domingo, 12 de octubre de 2008

Taxibineros de Chile

O8:00 AM. Pirque. Un botellón de ron. Millones de vasos de whisky. Frío. Sol Matutino.

Después de una entretenida noche en el cumpleaños del papá de una amiga, nuestra borrachera, como es costumbre, nos hizo tomar una decisión equivocada. A lo largo de la celebración nuestros cuerpos se habían convertido en unos envases de alcohol, y para más remate, seguíamos bebiendo a destajo. La cosa es que estábamos varados en el interior de Pirque –donde no llega locomoción- y no teníamos cómo devolvernos a Puente Alto. Así que nos armamos de coraje y acordamos regresar a casa como simples peatones, eso si, con un litro y medio de ron cola en un linda botella de Coca-Cola.

La odisea empezó mal. Mientras salíamos de la parcela de nuestra amiga, Gordo se las dio de Indiana Jones y quiso irse por unos matorrales. Lamentablemente su estado físico no lo acompañó, ya que terminó de bruces en el suelo al lado de un perro cabezón asesino. No importa. Eso no nos iba a amedrentar. Con una botella de alcohol todas las cosas se ven más claras.

Salimos de la entrada de la casa –un kilómetro como mínimo- y llegamos a la calle principal. Nuestra borrachera no nos hizo darnos cuenta que atrás nos seguía una camioneta de carabineros, por lo que los brindis con la botella de combinado eran de año nuevo en Valpo. Pero eso no les hizo gracia a los pacos. Repentinamente escuchamos la bocina y dijimos al unísono: cagamos. Los señores de verde se bajaron de su camioneta y nos pidieron nuestra cédulas de identidad. Mi estado etílico me condenó al fracaso, ya que fue imposible encontrar mi carnet y me subieron raudamente a la zapatilla. Pero los pacos fueron tan despistados como nosotros y no se dieron cuenta que subí conmigo el litro y medio de ron. Gordura no quiso quedarse solo en algún camino de Pirque y decidió asegurar que tampoco tenía carnet, así que al cabo de 1 minuto me hizo compañía. El trío de carabineros nos informó que nos llevarían a la comisaría de Puente Alto para consultar nuestro antecedentes. Nosotros felices, porque nos acercarían a nuestra respectivas moradas. El plan iba perfecto. Camino a casa, seguridad policial y tomándonos un roncito en la zapatilla de los pacos.

Luego de 20 minutos nos abren la puerta –con el ron escondidos entre las ropas- y nos bajan en la comisaría de Puente Alto. Pero sucedió algo inesperado. Nuevamente me pidieron el carnet y esta vez si lo encontré. Así que los pacos vieron mis antecedentes más limpios que mi conciencia y no tuvieron otra opción que dejarme en libertad. Guatón, en tanto, reconoció que tenía su cédula, revisaron sus papeles y también salió a la calle. Los pacos estaban ultra picados, ya que las hicieron de taxi y nos dejaron en nuestro querido Puente Alto. Con Guatón estábamos conformes y muy felices, así que decidimos seguir celebrando. Como eran las 10.00 AM los supermercados estaban abiertos y compramos unas cervezas.

Nos fuimos a una plaza del barrio para bajar la cebada. Pero el exceso de alcohol nos pasó la cuenta y terminamos durmiendo en el pasto de la misma plaza. El viento perdió mi lindo jockey y el sol nos achurrascó.

Fue el último carrete por nuestros barrios. Había que celebrar lo más callejero posible. Salud Guatón.

martes, 7 de octubre de 2008

Ojos bien cerrados

Stanley Kubrick tituló una película con el mismo nombre. Sin embargo, la historia a continuación es muy disímil al largometraje del afamado director. En mis “Ojos bien cerrados” no existe la negación, tengo bien claro lo que siento, lo que me pasa cuando la veo, lo que me produce pensar en ella, cuanto la extraño.

Sé muy bien que cierro mis ojos cuando la beso y también sé que ella los mantiene cerrados cuando me besa. Esto último se lo tuve que preguntar, porque nunca la veo cuando nuestros labios se chocan. Ya dije que mis ojos están cerrados, pero al momento de consultarle ella me aseguró que su miraba también se sumergía en un universo de besos y arrumacos.

Tener los ojos significa entregarte a la persona que besas. Darle un verdadero sentido al acto de compenetración entre las dos personas. Olvidarte del mundo que te rodea y enfocarte en entregar lo mejor que uno tiene en el beso. Confiar en que tu boca está en buenos labios y acariciar su rostro suavemente. Jugar con tu lengua y sentir su lengua en una contorsión de corte erótico. Y rozar como signo de satisfacción ambos labios.

Por eso cierro los ojos cuando te beso.

jueves, 2 de octubre de 2008

Porque Adolfa cree en el amor

Se acuerdan de esta historia que me hizo creer de nuevo...

Viejita, viejita buena...

y lo feliz que me puse cuando supe de esto...

No me falle 'iñora

pero hace pocos días leí esta noticia

Reinaldito resultó ser maricón. Porque este weón no es gay, sino que es maricón. Se aprovechó de Adolfita, quizás de su falta de amor y sus ganas de sentirse querida. ¿Para qué? Para quedarse con todas las luquitas que la anciana había guardado en su vida. Se comprometió a amarla, respetarla y quererla. Pero todo era una farsa. El muy maricón me hizo creer que de verdad amaba a la señora arrugada, que con sus arrugas y todo, igual registraba la vieja. Cuando supe de la historia, volví a creer en el amor, de verdad pensé que podían existir dos personas muy diferentes que querían estar juntos de verdad. Pero no, este weón salió maricón.

Cabe recordar, que Adolfa murió luego de 28 días de haberse casado e inmediatamente después de la luna de miel. Ojalá que por lo menos haya disfrutado del último sexo de su vida. Y Reinaldo quedó viudo.

Aunque creo que menos mal que Adolfa murió antes de que este otro saliera del closet. Ya que ella se puso el pijama de palo enamorada. Se despidió de la tierra (aunque paradojicamente está en ella) sientiéndose querida y amada. Cuando me acuerdo de ella creo en el amor, porque ella si que se enamoró, ella se entregó y ella amó. Y se sintió amada.

Un brindis por ti Adolfita. Porque todavía creo en el amor.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Lagarto Juancho

No lo veo hace como dos o tres años pero todavía lo considero un gran amigo. Lo conocí hace doce años atrás y nos hicimos amigos de inmediato, ya que teníamos muchas cosas en común. Ambos somos hijos únicos, veníamos del mismo colegio, nos gustaban los video juegos, el Colo-Colo, entre otras cosas.

Recuerdo con exactitud el día que nos conocimos. Yo llegaba con 14 años a un nuevo colegio, luego de la expulsión de otra escuela. Pero este colegio estaba casi a 40 minutos de mi casa, lo que significaba largos viajes diarios para ir a estudiar. Cuando llegué a la puerta de mi nueva morada educacional el portón estaba cerrado, así que me quedé esperando afuera. De pronto veo a un joven flaco, alto, con bigotes de adolescente, melena de perro con lepra y una mochila de niño. Apenas lo vi, me dije a mi mismo: “Conozco a este weón”. Creo que Juancho pensó lo mismo, porque cuando me vio, hicimos casi al mismo tiempo el típico gesto de movimiento de cabeza al momento de saludar a alguien.

Luego que entramos al colegio nos dimos cuenta que seríamos compañeros de curso y desde ahí decidimos que nos sentaríamos juntos. Y así fue por largos años, porque a pesar de que después cambiaron las mesas y pusieron pupitres individuales, igual nos sentábamos juntos. Conversando aclaramos la duda de adónde nos conocíamos y la cosa es que el Narigón también iba en mi anterior colegio y también lo habían echado. Yo iba en el Octavo C y él en el Octavo A. Conocíamos a la misma gente y para más remate vivíamos casi a 2 minutos caminando.

Obviamente el Juancho no se llama así, ni tampoco se llama Juan. Su nombre es Cristián, pero a los dos días de clase El Ciclope (otro personaje de ese colegio) lo bautizó como Lagarto Juancho, debido a un innegable parecido al mono animado. Con el pasar de las semana quedó en Juancho, y con el pasar de los años derivó en muchos otros sobrenombres como: Narigón, Gran Quesote, Dr. Moko, Galgo, Narinas, Sensei de la Ñata, y muchos más. Pero Juancho fue su marca registrada.

¿Anécdotas con el Narigón? Millones. Me acuerdo cuando nos íbamos en la 352, que se iba por Pedro de Valdivia, la tomábamos porque nos gustaba irnos sentadito. Esa vez no sentamos en la última línea de asientos, es decir, aquella que se encuentra inmediatamente después de la puerta. Yo iba sentado en la ventana, Narigón siempre me dio ese asiento porque sabía que soy un poco maniático, y él al lado mío. Justo la micro estaba detenida y la puerta estaba abierta. Repentinamente pasan dos flaytes por abajo y uno se encarama a la puerta y tira un escupitajo directo a la cara del Juancho. El cuma vio que le había atinado y se bajó cagado de la risa, sin que nosotros pudiéramos hacer nada, ya que la micro había partido. Veo al Narigón y observo como tenía en su cara un asqueroso pollo verde. Juro por mi vida que era el escupo más grande que he visto en mi vida y el pobre Juancho lo había recibido de pleno en su rostro. Menos mal que no tenía la boca abierta. Por los mechones de su melena caía el pollo verde y bajaba por sus ojos y gran nariz. Mi reacción en vez de pasarle un pañuelo o algo para que se limpiara fue muy disímil, y me cagué de la risa. Tuve un ataque de carcajadas que no podía parar. Sacó hojas de un cuaderno y se empezó a limpiar. Yo no paraba de reír. Me prometió nunca contar el episodio. Lo siento amigo, pero han pasado 10 años y no podía seguir con esto atragantado. Y estoy seguro que fue lo mismo que pensó el flayte cuando te tiró el pollo.

Otro día sigo con más historias de Juancho, porque con este weón tenemos para escribir un libro.

viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Qué escribía un 5 de marzo de 2006?

Mi Ángel Germano

Desde el principio era sólo un viaje. Una aventura que incluía conocer países, compartir con gente, emborracharme, drogarme, visitar librerías, cansarme de tanto caminar, probar nuevas comidas y por supuesto meterme con chicas. Esto último era una parte fundamental del itinerario. Pero no sabía que una me marcaría más que otras, tampoco tenía presupuestado el pensar marchar a su lado, mucho menos imaginar cambiar totalmente de planes.

Era mi primer día en una ciudad desconocida, con lugares desconocidos y obviamente con personas desconocidas. Mi morada era un ir y venir de extraños que cruzaban la puerta entre lo apacible y lo extraño. Pero cuando la vi me sentí como en casa. Pensé que había sido una buena persona para ascender al cielo y ver en directo al ángel más hermoso creado por Miguel Ángel. Simplemente quedé maravillado. Su pelo rubio hizo sonrojar mi mirada y sus profundos ojos celeste arrepentir mi nacimiento. No podía creer que existiera alguien como ella, pensaba que sólo habitaban el reino de los sueños y la fantasía. Pero no, ella era de carne y hueso. Su vestido dibujaba su silueta y retrataba con detalle cada curva de su perfecto cuerpo. Lo único que extrañé en aquel momento fue verla esbozar una sonrisa, pero después comprendí que en ese entonces no era merecedor de tan maravilloso espectáculo. Quería conocerla. Quería tan siquiera escuchar su voz. La quería a ella.

Mi primer noche en la ciudad de las luces se acompañó de una borrachera y una chica francesa. Pensé que la imagen vista esa tarde había sido producto de mi imaginación, que la preciosa rubia de profundos ojos azules fue un espejismo dentro de la ansiedad por sentir compañía. Pero a la mañana siguiente supe que no estaba loco. Cuando salía de la ducha que recompuso mi deplorable estado post-carrete nuevamente vi al ángel. Pero esta vez cuando cruzamos nuestras miradas ella me sonrió. A lo que obviamente respondí con una sonrisa. No podía creer que aquel ser divino tenía contacto con los mortales como yo. Después no la vi más. Aquella noche salí a comer afuera para asegurarme que el alcohol demorará más en cumplir su misión. Con la guatita llena y el corazón contento volví al hostal. Para mi sorpresa mi ángel bebía vino en el bar junto a otras dos rubias y dos tipos más. Aquella noche los dioses jugaron en mi equipo y los dos tipos que acompañaban al trío de señoritas eran chilenos. Por lo tanto, el terruño en común los hizo invitarme a brindar junto a ellos. Era mi oportunidad para saber más de mi rubia misteriosa que me regaló una sonrisa. Su precario español y mi arcaico inglés sirvieron de puente para unir nuestras vidas. Supe que su país natal era Alemania y que tenía 26 años. Además me enteré que llevaba 4 meses viajando por Sudamerica, pero para más información fue la más dura cerradura que pude encontrar. Sólo deslizaba los datos precisos para no darse mucho a conocer. Su carácter alemán comenzaba a hacer estragos y construía un muro tan firme y alto como el que separaba a su país hasta 1989. Esa noche fue mi primer acercamiento al ángel que creí haber imaginado. A la mañana siguiente la vi desayunando sola. Bingo. Rápidamente fui en busca de mi comida y pregunté si podía hacerle compañía. Era el momento clave. Si me decía que si, podía conocerla más; pero si la respuesta era no, quedaba solo y abandonado al otro lado del muro. Para mi sorpresa aceptó mi compañía y nos pusimos a conversar. Esa mañana no fui capaz de romper el hielo germano de su carácter, pero iba en buen camino a derretir esa coraza.

Nuestra morada nos hizo toparnos nuevamente y ahí la conversación fluyó con más naturalidad. Ya nos habíamos hecho las preguntas de rigor y comenzamos a reírnos de nosotros mismos. Nos prometimos ayudarnos con nuestros idiomas, es decir yo sería su profesor de español y ella mi maestra de inglés. Los días junto a ella fueron increíbles. El tenerla a mi lado y sentirla mía ni yo lo podía creer. Me miraba al espejo para pegarme cachetadas y despertar de aquel sueño bonaerense. Tomarla de la mano, sentir su clara piel y oler su pelo era una sensación indescriptible. Había logrado capturar al ángel. Todavía recuerdo nuestras clases de idioma en las que nos reíamos de nuestra pobre pronunciación. Es imposible borrar de mi memoria los desayunos juntos en los cuales ella compartía conmigo su capuchino alemán. Recuerdo cuando me llamó a su habitación para darme de probar nutella, ese chocolate untable en el pan que era delicioso. Le molestaba que fumara, y le enseñe a decirme “el fumar no es saludable”, así, cada vez que me veía con un cigarro en la boca me decía en su español mecanizado: “el fumar no es saludable”. La flor de globo que le regalé una mañana le gustó mucho y después la vi guardada en su habitación. Eso me emocionó. Mi estadía en Buenos Aires se alargaba por estar a su lado, no quería dejarla escapar, no quería despertar. No podía dejar que una mujer –maravillosa- se interpusiera en mi espíritu aventurero. Pensé en decirle que nos fuéramos juntos a Brasil, pero ella ya había estado ahí. Cuando le dije que abandonaría la capital argentina me dijo que la acompañara a Uruguay. Estuve a milímetros de decir que sí, pero mi meta era llegar a Brasil. Así que un “deja pensarlo” fue la frase más certera en ese momento. Esa noche me acosté pensando en seguir con mi ángel hacia Montevideo y Colonia o continuar con mi periplo hacia el país de la samba. Al día siguiente después del clásico desayuno juntos, le dije que iba a caminar solo por la ciudad. Ella se quedaría estudiando español. Sin pensarlo llegué a la estación de buses y compré pasajes hacia Brasil para 24 horas más. Con pasajes en mano le dije que continuaba mi viaje solo y ella me entendió. Ambos sabíamos que fue lindo mientras duró. Me sentí como Jack Nicholson cuando le dijo a Diane Keaton: “Ojalá hubiese durado más de una semana”.

Todavía seguimos en contacto. Internet es nuestra vía de comunicación. Ella me escribe en español y yo en inglés para seguir practicando los idiomas; ella me escribe desde Uruguay y yo desde Chile, pero cuando nos leemos las distancias desaparecen. Sabemos que fue increíble, pero cada uno debía seguir con su respectivo viaje. Ella visitará Chile y seré el primero en ir a recibirla, un par de semanas más y me convertiré en su guía turístico a tiempo completo. Serán más días lindos que también llegaran a su fin, pero serán días que duraran más de 24 horas. ¿Y después?. Ninguno de los dos lo sabe. Y ninguno de los dos lo quiere pensar.